Debéis acordar de Zaira, pues de ella ya he contado alguna historia que trataba sobre el polvo más rápido; donde comenté que habíamos quedado pendiente entre nosotros de terminar con la faena que había sido realizada en aquella en una manera por de más fugaz; Luego de aquel día había quedado yo algo obsesionado con el poder brindarle el tiempo suficiente a aquella bella mujer, de verás que muy a parte de ser la mucama de la casa era una esbelta mujer muy hermosa que podría despertar inigualables sentimientos en un hombre, desde desearla, hasta el solamente querer apreciar su belleza por resultar angelical en algunos casos, especialmente su cara.
Cualquier día decidí regresar antes de lo esperado de clases, no teniendo en cuenta si me afectaba o no académicamente, estaba decidido a terminar lo que había dejado a medias; al llegar a casa ingresé a la misma con el mayor de los sigilos, pues no quería que ella se enterara de la hora en que llegaba, pero para sorpresa mía, a pesar de los muchos esfuerzos por no hacer ningún sonido al revisar la casa observe que ella no se encontraba allí, entonces maldije en todas las formas que conocía, sin embargo no había aún terminado de maldecir cuando escuché que la puerta de la casa se habría, corrí a mi alcoba y desde allí pude notar que era ella quien ingresaba, al parecer estaba haciendo algún mercado en el Super; entonces ingresé a mi cuarto y me puse una vestimenta algo cómoda, rápida de manejar un pantalón corto y un suéter; baje a la cocina y al observarme ella se quedó algo sorprendida, ya para ese entonces mi sexo comenzaba a erguirse por el calor que desde mi imaginación le estaba enviando de sólo pensar lo que sobrevenía. Además de aquello Zaira solamente se encontraba vestida por una blusa corta que dejaba ver su ombligo y una falda, no tardé en empujarla contra la nevera y comenzar a besarla, a lo que ella preguntó que qué estaba pensando que si era loco, no respondí y metí mi mano derecha por debajo de su falda para rozar su concha, estaba algo cálida, como me encantan, acto seguido volví a besarla buscando que callara y siguiera mi juego, entonces ella me apretó la espalda mientras yo metía mi mano izquierda por detrás de ella en sus glúteos para luego meter mis dedos en la raja de su culo, bordee su hilo dental para comenzar a friccionar el hueco de su culo, fue entonces cuando ella se opuso sacando mi mano de detrás suyo.
Al terminar ella de apartar mi mano derecha, ya tenía yo incrustado dos dedos de mi mano derecha en su concha, empujándolos suavemente, de verdad que yo estaba bien caliente, ahora estaba besando y chupando su cuello con furia, apretaba mi verga contra su pierna para que sintiera mi miembro abultado, por lo que ella se movió algo para darme mas placer, comenzaba yo a bajar para chupar sus tetas cuando al fin logró liberarse, pensé que se marcharía y lo único que hizo fue arrodillarse de prisa y bajar mi pantalón y mi interior en cuestión de segundo, para comenzar a acariciar mi pene al tiempo que comenzaba a darle besos; vale decir que las compras que había traído aún estaban en el mesón de la cocina, por lo que solo estiró la mano y obtuvo de allí un pequeño tubo de crema de leche dulce, mientras ella untaba el líquido en mi verga yo la despojaba de su blusa y sostén, apenas hube retirado esas prendas ella comenzó a chupar mi falo, mientras con sus manos se despojaba de sus prendas inferiores, luego de un par de minutos ella me había quitado todo el líquido de la verga, yo disfrutaba al máximo con mis ojos cerrados, por lo que no pude notar cuando se echó gran cantidad de crema de leche en sus tetas y concha, pude apreciar cuando se colocó en pie. Abrí mis ojos y observé todo su cuerpo cubierto de crema, entonces la bordee por la cintura y la subí al mesón, enseguida comencé a chuparle toda la leche que tenía en sus pezones, ahora poseía yo el tubo de crema de leche, sin embargo estaba lamiendo cada parte por la que ella se hubiese rociado la crema, poco a poco bajaba más hasta llegar a su pepa, le eché un poco más y luego comencé a chupar con gran fuerza mientras ella solamente se permitía soltar gemidos de placer que me hacían calentar mucho más de lo que estaba, luego chupaba su clítoris mientras introducía un par de mis dedos en su concha, ella solamente se acariciaba sus tetas y seguía gimiendo, dejé caer crema sobre la boca de su culo y comencé a chuparlo presionando fuerte con mi lengua como intentando introducirla en aquel pequeño orificio que estaba delicioso.
De repente ella se dejo caer hacía atrás en el mesón y salió de la bolsa de compras un pepinillo, era lo ideal, lo comencé a pasar por encima de la concha de Zaira, ella manifestaba no querer que se lo metiera, pero estaba tan caliente que sus gemidos decían cualquier otra cosa, entonces decidí primero ir metiendo uno a unos mis dedos en su concha, luego de haber metido el tercero y masajear un poco su concha, notando que estaba bien lubricada, comencé a ingresar el pepinillo poco a poco, ella se movía de un lado a otro degustando el momento, al final de un par de minutos estaba metiendo y sacando el pepinillo de su vulva con gran rapidez, cuando logré tener su ritmo, ella gritaba con gran euforia, mientras que con mi otra mano metía uno de sus dedos en el culo, ella estaba disfrutando de verdad gemía una y otra vez y ya había tenido un par de orgasmos pues así me lo manifestaba cada vez que sentía que se iba a venir, entonces dejaba escapar todo su líquido en el pepinillo y mis manos, en verdad eres una puta le dije.
Al cumplir con su tercer orgasmo yo también estaba bien encendido, entonces no aguantaba más así que decidí bajarla del mesón y colocarla sobre la pequeña mesa de cortar, ella se apoyaba en ella, mis manos se posaban en su espada, por lo que podía ver todo su culo abierto pidiendo mi verga entrar en él y su concha roja de tanto comer pepinillo, me abalancé sobre ella y subiendo mi cuerpo sobre su espalda estrujé sus tetas con mis manos, mientras lograba hacer que mi verga entrara con gran facilidad por su coño gracias a la lubricación que tenía luego de sus tras orgasmos, en verdad era delicioso el joder de Zaira se movía a gran velocidad, además de que la facilidad de entrada y salida de mi verga en su concha me hacían poner más lujurioso, su pepa era tan amplia para mi verga, todo gracias a la lubricación; entonces pensé que sería mejor ponerla a sufrir un poco más, saqué mi verga de su chocha y me agaché para chupar un rato más su culo, untando otro poco de crema de leche en él, mientras chupaba su culo metía uno de mis dedos en él, ella seguía disfrutando el momento, mientras que con sus manos se masturbaba acariciando su clítoris, entonces volví a levantarme sobando su espalda, levanté un poco más su trasero ella sabía lo que venía y me pedía que por favor por su culo no, más no se oponía, suavemente iba ingresando mi verga en su culo, este si se observaba algo estrecho, mientras ella seguía masturbando su pepa.
Luego de un par de empujones logré tener toda mi verga en su culo, entonces me apoyé en su espalda acostándome sobre ella, y estrujando sus tetas entre mis manos, así estuve cerca de un minuto, cuando ella comenzó a moverse un poco indicando que podíamos joder ya no debería dolerle tanto, el ritmo iba subiendo poco a poco, hasta que teníamos uno parecido al de cómo jodia por su concha, era bestial, le daba más y más verga hasta que al fin sentí como le botaba mi vida en su culo, me venía en un gran orgasmo de leche pura, al sentir la leche de mi verga en su concha ella vino también en un orgasmo dejando llenas de su líquido nuevamente mis manos, pues en esos momentos jugaba con su clítoris, se dejó caer sobre la mesa en que se apoyaba y encima de su espalda quede yo, con mi verga dentro de su culo, a medida que se colocaba más flácido iba saliendo de aquel caliente y amañador hueco, luego de sacarle mi verga estuvimos unidos por un par de minutos para que luego fuese ella quien me quitara de encima y me manifestara las gracias por hacer de aquel el mejor almuerzo, le di un buen beso para luego subir a mi alcoba a bañarme, cerca de media hora después llegarían los habitantes de la casa, pero Zaira ya tenía casi todo preparado, así que no notaron más que mi presencia a tempranas horas en la casa, a lo que Zaira manifestó que no tenía mucho de haber llegado.