Si algo le gusta a un hombre es doblegar a otra persona hasta conseguir que se lo deje empujar por el culo. Si la clavada es por la chocha o el culo físicamente da lo mismo pues se siente igual, pero saber que esa mujer se ha dejado convencer para ser penetrada por detrás hace toda la diferencia en el mundo. Continúa »
Un día de verano, me había acostado tarde, pero por la mañana me despertó el teléfono, serían sobre las once, era mi amiga Irache, hacía un día buenísimo y me comentó de ir a la playa, no me pareció mala idea y le dije que vale, que iría a recogerla en coche en una hora. Salí de mi casa con el bañador puesto y una camisa, cogí el vehículo y fui a por Irache. Continúa »
Recuerdo que las manecillas del reloj marcaban las 12 en punto de la mañana de uno de esos calurosos días de julio, tan típico por aquellos lugares. Un día soleado, con un calor abrasador, cerca de 38 º. Las gotas de sudor producidas por los implacables rayos de sol se deslizaban lentamente por mi rostro. Continúa »
Antonio trabajaba de tallando piezas de manera de forma artesanal, tenia 35 años, y se había pasado los últimos 18 tallando piezas.
Siempre era lo mismo, una pieza tras otra. En su empresa se dedicaban a hacer piezas de madera para muebles de calidad, en ella trabajaban mujeres y hombres, las mujeres se dedicaban a lijar y pulir las piezas y los hombres a tallarlas y montarlas. Cada tallista tenía una persona que le ayudaba a pulir las piezas. Había diversidad de piezas, se tallaban crucifijos, brazos para sillas y sillones, pies para mesas, cabeceras de camas y piezas únicas que se hacían por encargo. Continúa »
Estaba a tope de trabajo esa semana. Me había encargado un montón de equipos profesionales para edición de vídeo, y además no paraban de entrar colgados y frikis a la tienda a comprar joysticks, gamepads y juegos de ordenador. Soy C*** otra vez, ¿recuerdan?. Trabajo en una tienda de ordenadores del centro de mi ciudad, una ciudad mediana en España. Continúa »
Hacía algún tiempo que mantenía una relación con un compañero de trabajo. Vivíamos en distintas ciudades, ciudades lejanas, y manteníamos encuentros esporádicos.
Está vez era él quien viajaba hasta mi ciudad. Habíamos quedado en la puerta de su hotel, en un paseo céntrico de la ciudad. Continúa »
Pero al cabo de unas semanas habían tenido un Nuevo encuentro en el cual Carlos había hecho las delicias de la preciosa Mujer haciéndola gritar de placer, penetrándola en varias posiciones, Eyaculando sobre ella en cada orgasmo, dándole de beber su semen, algo que Según había descubierto, Ella adoraba, la maravillaba ver fluir caudaloso El semen de su gran verga, pero aun quedaba algo que comenzaba a Obsesionar a ambos. Continúa »
Esto que os cuento me pasó un lluvioso y de inspiración total. Cuando acabé de jugar con el equipo, al salir del campo de fútbol, en lugar de irme para casa, me fui a una playa cercana, como otras veces. Aparqué casi en la arena, frente al agua, viendo como las olas se acercaban casi hasta mi coche. Como llovía, no había nadie en la playa, ni paseando por los alrededores. Puse música. Los Rodríguez, Radio Futura, Estopa, Loquillo… Continúa »
Hola, a todos mi experiencia, comienza cuando tendría como 16 años, a esa edad me di cuenta que mi pene era grande, ya en el barrio, los chicos con quienes que jugaba fútbol, me vacilaban con que era deforme mi pene, estaba medio acomplejado, hasta que cierto día, mi madre me mando a trabajar al jardín de la vecina, podar, limpiar, plantar esquejes y otras cosas mas iba estar una semana ahí, yo molesto por no poder jugar mi fútbol, y además terminaba hecho un asco eso fue el primer día, pero antes de irme a asear, la Sra.
Betty, me llamo, juanca ven tomate un refresco, fui solo con unos short, y me lo alcanzo ella mide 1.55 cm unos 35 años dos hijos y un esposo que trabaja todo el día, ella es de cabello castaño, piel blanca y sus manos están bien cuidadas, y unos senos que parecían estar en una prisión, estaban por saltar de su encierro, ya eran las 4.00 pm. Continúa »
[ Estoy haciendo acopio de toda mi fuerza de voluntad para escribir estas líneas. Tengo mucho sueño. Esta noche he sucumbido a la Pereza, aunque no ha sido una experiencia excesivamente placentera: me siento insatisfecha.
El caso es que si no escribo esto ahora, mañana ya no podré hacerlo. ]
Cuando sentí la mano de Horacio, mi marido, sobre mi espalda desnuda, contuve la respiración. Me concentré en su tacto suave pero firme, imaginándome aquella mano sobre mi espalda, con sus largos dedos extendidos sobre mi piel, siendo consciente de que la ligera presión de la yema de sus dedos me estaba marcando como un estigma. Continúa »