Soy de Lima Perú. Esos son los únicos datos verídicos que voy a dar en esta historia porque no me puedo arriesgar a que algún implicado en mi historia se de cuenta que la escribí. Tengo 37 años, soy casado desde hace 10 con Angie. Tenemos dos hermosos hijos menores. Mi matrimonio, se puede decir que es un matrimonio feliz, con altibajos, una que otra pelea, pero creo que con Angie nos complementamos bien. Nuestra vida sexual, en estos momentos esta pasando por una etapa difícil. Y esto desde que Angie estuvo encinta de nuestro segundo hijo. Fue un pésimo embarazo que hizo que nuestras relaciones se distancien, al punto que entre periodo y periodo a veces solo lo hacemos una vez. Es decir que yo tengo ganas contenidas de tener relaciones. Angie tiene 35 años y tiene una hermana 2 años menor. No me voy a fanfarronear diciendo que las dos son esculturales mujeres de 90-60-90, o que tienen ojos azules y unas tetas inmensas. Nada que ver . Angie es bonita, morena, bajita, no ha sido muy favorecida con tetas ni con culo. Es una hembra rica, pero no es una top model. Camila, su hermana, es bonita de cara, tiene una sonrisa muy linda, es un poco mas alta y tampoco la favoreció dios con un gran cuerpazo. Pero si es una chica linda, muy distinguida, de esas que da gusto llevar del brazo y salir a la calle. Es en resumen una hembra rica. Ella esta casada y también tiene 2 hijos menores.
Bueno luego de este preámbulo, déjenme decirles que a mi Camila siempre me ha gustado, desde que la conocí, cuando tenia 22 o 23 añitos y siempre hemos sido como hermanos, siempre hemos conversado y siempre hemos sido muy cariñosos el uno con el otro. Yo creo que entre los dos siempre ha habido un amor platónico porque siempre me ha dado muestras de cariño o ha respondido las muestras de cariño que yo le he dado.
Los primeros años de enamorado de angie iba con mucha frecuencia a su casa y me recibían como otro de la familia. Camila todos los domingos se pasaba por lo menos hasta el medio dia con una pijamita que hasta ahora recuerdo, amarillita, desgastada de esas que son enteras como un vestidito mini. Dentro de ello sin ropa interior. Ahí fueron mis primeras alucinadas. Ver sus pezoncitos paraditos traslucirse a través de la tela, me ponían como loco. Siempre la saludaba efusivamente, con esos abrazos que los hombres sabemos hacer cuando una chica nos gusta. Pegando su cuerpo contra el mío. Me encantaba abrazarla y sentir con mis manos por su espalda que estaba sin sostén, estirar mis largos brazos hasta rodearla y sentir el inicio de sus tetas. Ella nunca dijo nada, nunca intento separarse, siempre correspondía mis abrazos. Al saludarnos con beso, mi boca que siempre buscaba la suya, a veces la encontraba y se juntaban “casualmente” y había un silencio cómplice y una sonrisa que se cruzaba entre ambos.
En una ocasión ella se quedo a dormir en mi casa porque se había peleado con sus padres y al llegar ella estaba llorando en la cama que le habíamos habilitado, yo me acerque a ella a consolarla. Ella echada yo acerque mi rostro tan cerca que podía sentir su aliento, le secaba las lagrimas con mis dedos y le acariciaba el rostro. Al final cuando ya estaba de mejor humor le plante un beso en la mejilla y le di una palmada en el culo. Ella no decía nada. Yo hubiese querido que ese beso hubiese sido un profundo beso en su boca y que esas palmaditas en el culo hubiesen sido caricias mas profundas en su sexo. Pero mi esposa estaba por ahí cerca y no podía hacer nada mas. A partir de ahi fuimos los dos mas efusivos aun y eso de las palmadas en el culo se volvió casi un deporte, tanto de ella como mio. Yo lo hacia hasta descaradamente delante de mi mujer. Pero nunca delante de su marido.
El siguiente paso para mi fueron sus ropas interiores. La primera vez que tuve contacto con ellas fue una vez que se les había malogrado la lavadora. Ella levo sus prendas a lavar a mi casa y es ahí donde capture sus delicados calzones, y los olí y me hice una paja con ellos. Se sentía rico pero también sabia que no conservaban su aroma porque habían sido ya lavados. Mi oportunidad fue un día que fue a bañarse a nuestra piscina. Ella siempre se cambiaba en nuestro baño. En el momento que ella lo hizo y yo estaba “durmiendo” ella entro al baño , salio con su bikini y tan pronto como bajo al primer piso fue mi oportunidad. Ahí estaba su ropa interior, calentita, con ese rico olor, y un poco húmedos. Lo cierto es que me pase su calzoncito de tela muy fina por el rostro, lo olí, lo lamí, enrede mi pene con el, me hice una gran paja y termine eyaculando en sus propios calzones, mezclando sus jugos con los míos. Fue delicioso.
Yo decidí hacer mas avances hacia ella, en una ocasión cuando mi hijo era recién nacido ella lo tenia echado boca arriba sobre sus piernas mientras estaba sentada viendo TV. La cabeza estaba hacia su vientre y sus pies hacia las rodillas de mi cuñada. Yo vi esa escena y dije, esta es mi oportunidad. Al menor quejido me levante rápidamente y dije “esta fastidiado” y antes de que pudiera reaccionar ella le dije, “voy a llevarlo a dar una vuelta” y metí mi mano por entre sus rodillas. Como mi bebe era recién nacido había que sostenerle la cabeza, por eso con mis manos entre sus piernas avancé y “accidentalmente” no me detuve hasta tocar su conchita. La verdad es que la sorprendí porque se sobresalto. Nos miramos no más y ella no dijo nada. De nuevo ese silencio cómplice.
Siempre la tenía presente en mis pensamientos y en mis pajas. Pero mi gran día fue un día que ella había pasado mala noche porque sus dos hijos no la habían dejado dormir. Ella tenia la costumbre de traerlos a mi casa en la tarde para que jueguen con mis hijos y ella aprovechaba a que dormir en mi cama. En esa oportunidad yo no había ido a trabajar en la tarde. La espere sigilosamente y cuando escucho que le dice a la sirvienta que iba a subir a hacer la siesta yo me tiro a la cama y me hago el dormido. A propósito me había puesto un short delgado y no tenia ropa interior. Estaba con el torso desnudo y en los momentos previos a su aparición me había estado masturbando para que ella viese que yo lo tenia parado. Me lo acomode de tal manera que ella pudiera verlo en ese estado y de que se levante un poco mi short por si ella se asomaba a ver algo. Ella entro y medio que se sorprendió de verme ahí en la cama. Hizo un gesto de “qué más da” y se saco los zapatos y se echo al lado mío.
Yo estaba petrificado. Sabia muy bien lo que quería pero me daba miedo que ella me rechazara y se armara un escándalo.
Ella se echo y casi al instante el cansancio le gano y se durmió. Yo tenia ahí en mi cama ese ser que tanto deseaba y no atinaba a hacer nada. Justo en un momento que iba a tratar de acercar mi sexo a su culo, ella se da vuelta y apoya su rostro en mi almohada. Dios que rico olía, sentía su aliento, su respiración. sus labios estaban a centímetros mío. Decidí acercarme a ellos y muy delicadamente le di un beso. Ella no reacciono, entonces decidí ir un poco mas allá. Y le comía los labios suavemente con los míos y poco a poco le metía la lengua. A este punto ella ya reaccionaba y confundida en sus sueños porque no abría los ojos, solo sonreía un poco. Yo no hablaba solo la besaba muy suavemente. Pero en determinado momento creo que se me paso la mano, o fue algo que estaba soñando que se sobresalto un poco. Me detuve, ella hizo un gesto como “déjame dormir”, yo supongo que porque ella soñaba o suponía que era su esposo el que la intentaba despertar a besos. Luego de esto se dio vuelta y me ofreció su culo.
Ella estaba con un vestidito corto de una tela muy suave como esos que se usan en la playa como salida de baño. Camila ya me había puesto a mil por hora y mi pene estaba mas duro que nunca. No me costo mucho ir acercándome a ella. Lo hice poco a poco y suavemente, hasta que pude hacer contacto entre mi pene y su culo, suavemente se lo encajé por sobre la ropa.
Ella se movió un poco pero para mi sorpresa fue para acomodarse con mi pene. Le puse la mano en la cadera y acerque mi rostro hasta su nuca, ahí la comencé a besar por todo el cuello. Todo esto muy suavemente porque tenia el plan de que si ella se sobresaltaba y reaccionaba en contra de lo que le estaba haciendo su cuñadito querido yo iba a hacer como que me despertaba y me sorprendía porque pensaba que era mi esposa. Un plan perfecto.
Ya a este punto mi mano entraba por su concha como dueño de casa. ella se contorneaba, pero no se despertaba, o eso quiso que yo creyera. Le levante la faldita del vestido y vi su culito hermoso y un hilo dental que no cubría nada. Le hice a un costado el hilo dental y fui metiendo mi dedo. ella gemía muy suavemente y se contorneaba. Yo no podía creer lo que estaba haciendo con mi cuñada en mi propia cama. Mis manos fueron hacia arriba porque dormida o no, no iba a dejar pasar la oportunidad de agarrarle las tetas. me sorprendió encontrarla sin sostén, lo que me facilito mucho. recordé los viejos tiempos de su pijamita amarilla y tome los pezones paraditos en mis dedos. ella estaba extasiada se dejaba hacer todo lo que yo quería. Luego baje mis manos nuevamente para liberar a mi pene que nunca estuvo ni mas grande ni mas duro como esa vez. Hice contacto con sus nalgas y fui abriéndole paso en su vagina. ella se estremeció y poco a poco fui metiéndoselo lentamente y hasta el fondo, ella dio un pequeño sobresalto e hizo un gesto como cuando alguien se atraganta con algo y se siguió contorneando suavemente. Yo se la metía y se la sacaba al ritmo que ella me marcaba. siempre muy suave así por varios minutos hasta que su ritmo se fue acelerando poco a poco y el mío también al punto que eyacule dentro de ella y por sus movimientos, que de pronto se detuvieron y comenzó a convulsionar, supongo que ella también tuvo un orgasmo.
Nos quedamos así pegados por unos 15 minutos hasta que luego de eso trate de salir lentamente y digo trate porque literalmente ella me tenia aprisionado entre sus piernas. Ya como estábamos “en confianza” le agarre del culo y la moví un poco y ella finalmente me soltó. Muy caballero yo le subí el calzón. lo mejor que pude por su posición, porque no quería que mi mujer vaya a subir en ese momento y vea esa escena con su hermana con el calzón abajo y la cama mojada.
Luego de eso me dormí al lado suyo y debe haber pasado una media hora mas cuando me desperté y ella ya no estaba. Me apresure a bajar y me encuentro a mi Camila conversando con Angie. Angie toda inocente me dice “qué rica siesta que te has hecho, Camila se ha echado al lado tuyo y tu ni cuenta te has dado” y luego añadió picara “tu te la perdiste ahh”. Y todos nos reímos.
tu historia me hace recordar a una sobrina de 18 años por la cual enfermé de amor.