UFF! Duele… cuesta meterlo… realmente no puedo aguantarlo.
Lo saco y está todo rojo e hinchado. Sé que ella también quiere probarlo, y si no fuera porque lo hemos visto en tantos videos porno, creería que es imposible meterla por el culo.
Descansamos un rato. El corazón me palpita tanto… tanto como la verga.
Me recuesto sobre ella y le voy sobando mi tranca entre sus nalgas. Me muevo muuuy suave… adelanto y retrocedo. Es demasiado rico su culito como para rendirme en este intento. Le voy dando besitos por el cuello y voy bajando por su espalda… adelanto… y retrocedo. Reposo mi aparato sobre sus nalgas y me voy curveando para besarle los hombros, los brazos, las axilas… voy acariciando su espalda y aprovecho nuestro sudor para ir resbalando hasta el final… Hace calor!… Continúa »
Hola lo que les voy a contar . Pues bien un día Nancy me invito a tomar café a su casa porque tenía que proponerme una cosa. Llegué a su casa y después de charlar un rato me dijo que si yo accedía la haría muy felices si yo desvirgaba a su hija. Yo me quede helado y me tranquilizo diciendo que si yo no quería no había ningún compromiso. Yo nervioso pregunte que qué le parecía a Carla, su hija, y ella me comentaron que en su familia si la hija a los 18 años le eligen un chico para desvirgarla, era tradición familiar. Continúa »
Qué fin de semana tan aburrido” pensé. Lo único que había hecho en todo el día era cambiar canales en la tele, recostado en mi cama. Tomé el teléfono y casi inconscientemente llamé a mi amiga Gabriela.
-”Hola Gabi, ¿cómo estás?” -pregunté.
-”Bien y tú. ¿a qué te dedicas?”
-”No hago nada en especial…. ver la tele…” -le respondí muy aburrido.
-”¿Porqué no vienes a mi departamento? Tengo algo que quiero mostrarte…”
-”¿Qué cosa?” -le dije.
-”Ya verás…” Continúa »
Esta historia que voy a contar me pasó hace ya un tiempo, cuando yo tenía 19 años. Decir que yo me llamo Alberto y a la protagonista del relato la llamaremos Ruth para preservar su intimidad. Ruth era una chica super apetecible, tenía mi edad (19 años), era una chica tímida y reservada, no sé por qué, ya que con ese cuerpazo se podría comer a quien se pusiese delante, era pálida de piel y tenía una cara pequeñita y unos labios sonrosados que pedían ser besados, era menuda de cuerpo, manejable, pero lo que más me impresionó de ella fueron unas tetas inmensas, de las que se sentía avergonzada. Continúa »