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En el capítulo anterior, Loli y la madre de mi futuro alumno estaban una encima de otra, haciendo un 69. La madre se tenía que satisfacer hace años porque su marido no la hacía caso o se corría demasiado rápido al estilo de los malos amantes masculinos.
Yo que soy profesora interina de secundaria recibí la visita de mi vecina para ofrecerme dar clases a su hijo, pero como ambas estábamos sufriendo los rigores de este fuerte verano en España, pues no andabamos con mucha ropa por la casa y como estamo necesitadas de cariño, ambas señoras ya de 35 tacos y sin nada que comernos regularmente, pues nos dió el subidón.

Mientras le preparaba un café me atacó por la espalda y todo terminó en el sofá haciendo un 69. En eso que recibimos la llamada del hijo, preguntando por la madre. Estabamos sin ropa, disfrutando de una buena chupada de vagina. Pepa le dice a su hijo que suba, y así hablabamos.-Bueno, pues vístete rápido. Ay, donde he tirado las bragas. Ves mi suje por ahí.

-Toma, aquí está la bata. Dame un beso. Muahhhh! En eso que suena el timbre.

-Hola, perdón si interrupo vuestra conversación. Es que estaba impaciente.
El muchacho subía con un pantalón corto y una camiseta sin mangas. Era alto y muy guapo, fuerte, musculoso. Se notaba que hacía mucho deporte. Le hice pasar mientras le eché un vistazo a su culo mientras pasaba. Genial, hace meses que no veo nada tan bueno en chicos-pensé.

-Mamá, es que me impacienté y…

-No pasa nada Javi, le estaba diciendo a Loli que eres un chico inteligente pero este año has tenido demasiadas distracciones con el deporte y las chicas…

-Pero mamá, como le cuentas eso.

-Es mejor que entre nosotros no haya secretos y además una profesora es como una médica o una sicóloga, es mejor que lo sepa todo para que te pueda ayudar más. Loli, mi hijo este año no ha estudiado nada porque además del deporte, ha estado mucho con chicas y no piensa otra cosa que en el sexo.

Pensé que a alquien de la familia se tenía que parecer. De tal palo tal astilla.

-Aparte de lo que le puedas ayudar con los estudios, yo había pensado que tal vez… bueno, yo hago lo que puedo pero creo no es suficiente.

-No comprendo, Pepa. ¿De qué manera le ayudas y qué puedo hacer yo?
-Pues, verás. Como no quiero que Javi salga por ahí cada día a buscar un rollito y que coja alguna enfermedad y resulta que él no aguanta ni un solo día sin hacerlo…

-Pero a ver, entonces entre vosotros…

-Mira Loli, yo siempre he sido muy abierta con él y para evitar que se contamine por ahí, y como ya sabes como estoy yo, ya te lo dije antes, pues él y yo, algunas veces.

-Mamá, me da verguenza que le digas esto a la vecina. ¿Para qué se tiene que enterar de eso? Es entre nosotros.

-Mira Loli, yo ayudo a Javi a que se descargue y se relaje un poco alguna vez.
Mientras me contaba esto acercó su mano a la mía. Estabamos como si nada, con nuestras batas, sentados en el sofá, ella y yo y Javi en un sillón muy cerca. Pepa ya no hablaba apenas, me acarició la pierna y despues subió hacia mi cintura acariciandola con suavidad.
-Loli, en mejor que sepa que antes hemos estado dandonos cariño.

-Javi, yo no quería pero tu madre me empezó a…
Mientras le explicaba sintiéndome culpable por lo sucedido, llevé mi vista a su pantalón, noté que su paquete iba creciendo rápidamente y se marcaba con claridad que se estaba excitando con la escena. Él también empezaba a respirar más rápido pero seguía sentado en su sillón.

-Loli, no hace falta que digas nada, Javi no es tonto y te ve como te excitas cuando te toco, ya sabe que a mí me gustan también las mujeres, me ha visto con otras chicas. Déjate llevar Loli, disfruta, goza conmigo.
Así que, me dejé llevar y empecé a gemir cuando me tocaba por encima de mis pechos que ya daban muestras de excitación, mis pezones erguidos y estallando bajo la presión de mi sujetador. Ella seguían acariciando y besandome la cara, los labios, la boca, despacio, con la lengua me besaba los lóbulos de las orejas, me daba pequeños mordisquitos en el pabellón auditivo. Soplaba despacio en mis homoplatos. Rozando con sus dedos mis pechos, buscando el modo de quitar el sosten. Desabrochó hábilmente mi bata.

-Pepa, tu hijo, que va a pensar, mejor déjalo, no sigas, me da vergüenza, dirá que vaya profesora que soy, seducida por su madre.

-Loli, no te preocupes por mi. Ya he visto a mi madre en acción, sé que es irresistible. Disfruta y no te incomode os vea, no pienses en mí. Me gusta mirar. Si no te importa me acerco un poco.

-Loli, deja que se acerque mi hijo. Te quiero, estás muy caliente, como yo. Ambas necesitamos estos, estamos solas y los hombres no nos acarician como necesitamos. Goza, siéntete mujer.
Seguía con sus tiernas caricias, me quitó la bata, al tiempo que ella misma se quedaba en sujetador y bragas. Estábamos tumbadas en el sofá, como antes de venir Javi.
Javi se acercó a la escena, se sentó delante de nosotras con una silla.

Sus ojos se le salían de las órbitas, era como estar viendo una peli porno pero en vivo y tal vez poder participar si la cosa salía bien. Su paquete estaba a punto de estallar y además se empezaba a notar una manchita que se hacía cada vez más grande. Su mano se posó encima del pantalón a la altura del tronco de su pene, lo acariciaba despacio.
Yo me sentía un poco acalorada y avergonzada por el hecho de que Javi nos viera, de que viera a su madre como una perra y a la vecina respetable profesora, con las tetas al aire amasadas por su madre y gimiendo como una cerda.

Pero decidí que no era momento de preocuparme y decidí gozar de ese momento que se me había presentado sin esperarlo.
Pepa me quitó en sujetador, mis grandes pechos ya saltaban libres y siendo besado y amasados por la caliente de mi vecinita. Sus manos se movían con rapidez y bajaron hasta mi rajita y la acariciaban hasta alcanzar un punto de humedad, en ese momento me bajó las bragas, para ello levanté el culo para que salieran más fácil y no se rompieran porque eran de encaje, de las más bonitas que tenía. Introdujo acariciando un dedo en mi vajina, no sin antes acariciar mi vello recortado y oscuro.

Miré de reojo a Javi, que con sus ojos muy abiertos, exclamaba cosas como ‘qué buena que está, joder’.
Se relamía y casi se le caía la baba. Se bajó la cremallera del pantalón y sacó su polla al aire, que dió un salto al verse liberada. Era grandecita, de unos 17 cm y con la cabeza roja, llena de líquido transparente y se empezó a acariciar despacio mientras que no quitaba ojo de lo que su madre y yo hacíamos.

Eso al contrario de vergüenza me hizo sentir más caliente y excitada, de hecho noté que me mojaba más al verlo. Pepa también lo notó.

-Conque te gusta que nos vea mi niño ! Si quieres puede participar.
No dije nada, ella seguía con un dedo acariciando mi coño y buscando despacio mi clítoris.

-Ahh, Pepa, me estoy corriendo viva, no dejes ese ritmo, no, no, ahh, no puedo más, sigue.

-Eres una guarra como yo, disfruta zorrita, luego me tocará a mí.
Javi seguía masturbandose con su pene, arriba y abajo, se arqueaba mientras con la otra mano se acariciaba los testiculos. No tenía mucho vello, se ve que se afeitaba, seguia con sus caricias mientras nos decía:

-Vamos, seguid así, no puedo más, chuparos una a la otra, metele el dedo mamá, es una guarra como tú. Venga, que me voy a correr solo de ver lo calientes y buenorras que estáis.

-Hijo, acércate más, bésame.
Mientra la madre me seguía metiendo los dedos en mi coño y pellizcando uno de mis pezones que botaban con mi excitación, acercó su boca a su hijo, y se empezaron a dar lengua de un modo muy sensual, al principio despacio y luego dándose verdaderos bocados de lujuria. Se notaba que lo habían hecho muchas veces y desde luego para Javi no era nada nuevo ver a su madre revolcándose como una guarra con otras mujeres, tal vez con otros hombres en su presencia.

Javi, mientras besaba a su madre le quitó el sujetador con habilidad, y le bajó las bragas hasta los tobillos. Con la otra mano se quitó sus propios pantalones y calzoncillo. Su pene estaba hermoso y muy erguido, expulsando mucho jugo de lubricación.

-Bésame, Javi, besa a tu profesora.-Acerté a decir, extrañándome de lo que acababa de pronunciar y desde luego llevada por la enorme calentura que me producían las caricias y penetración que me estaba proporcionando Pepa.

Se acercó a mí, me acarició el pelo, me besó la frente y luego bajó hasta mis labios, los mordisqueó y besó despacio, yo saqué la lengua tratando de atraparle la suya.
Mientras tanto, su madre tenía cogida su polla con una mano y acercó su cara a mi vagina, sacó la lengua y chupó una y otra vez, succionando en la zona del clítoris, yo ya lo tenía super enrojecido, me había crecido como un pequeño pene.
Con su otra mano me pellizcaba el pecho izquierdo, lo tenía rojo de tanto sobeteo.
Yo tenía los sentidos super crespados, era una explosión de placer, no recuerdo nada anterior que se pareciera. Javi, me acariciaba el culo y con un dedo buscaba mi ano para acariciarlo. Yo le tocaba los huevos con timidez, y poco a poco se los fui amasando con más confianza.
Los tres sudábamos como puercos pero el olor placer y sexo llenaba la sala y nos extasiaba como nunca antes hubieramos experimentado.
De repente sonó el teléfono. No hicimos caso a los primeros cuatro toques, como si oyéramos el timbre muy a lo lejos, pero poco a poco fui tomando conciencia y alargué la mano para descolgar.

-Sí, quién es? Javi y Pepa seguían a lo suyo, me amasaban las tetas, me chupaban el coño y me metían un dedo en mi culo.

-Soy el vecino, creo que mi mujer y mi hijo estaban ahí con usted.

-Sííí, bueeeno… es que estábamos….

-Es que me tengo que ir y no sé si van a bajar pronto o…

-Creo que van a…..(Javi me acababa de meter todo el dedo en mi culo y me hizo estremecer por un momento)..bajarán en un momento.. no sé…
Loli déjame que le diga algo al cerdo de mi marido.

-Oye, soy yo. Que estamos hablando de lo del niño. Ahhhhh! (Yo acababa de meterle la lengua en su coño y le tocaba el clítoris a Pepa)….no, no es nada es que se me caía una cosa. Que vamos enseguida, joder, no puedes estar solooooooo, ….oye que ya vamos.

-Loli, cariño, que tenemos que dejarlo para otro día. El muy guarro dice que me quiere decir algo, creo que quiere follarme antes de irse a trabajar.
Nos veremos otro día, bueno mañana, le das la primera lección a Javi, bueno, la segunda.

-Sí, Pepa, y cuando acabemos le subes a recoger si te va bien, vale?
-Será un placer -me dijo mientras nos morreábamos como despedida.

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