Agarrándote el culo con las manos, te empiezo a follar fuerte, sintiendo en cada una de mis embestidas mis huevos venir a tocar las pinzas que tienes puestas y provocando que tu boca venga a meterse más adentro de la raja de Cora.
Oigo el relato de los hechos y, sintiendo la ira poseerme, no puedo evitar soltarte un violento bofetón. Caes de espaldas y tu cabeza golpea contra la pared. Quedas tirada e inmóvil en el suelo, lloriqueando. Me has defraudado, sucia perra. Una vez más. Continúa »
Ves, amor, estoy dentro de ti y te sientes bien, estas gozando. Yo sabía que podía hacerte feliz. Podrás acostarte con quien quieras pero desde hoy eres mi mujer
Karen volvió a su país y yo a mi rutina, mucho trabajo y algún encuentro casual con alguna mujer, pero nada que durara más de una noche.
Extrañaba a mi chica paraguaya. Finalmente luego de un mes, me llamó, yo no había querido molestarla pues sabía de su situación. Además quería comprobar si aquellos días de buena compañía, había dejado alguna huella en ella.
Hablamos un buen rato, me contó que en su casa todo estaba tranquilo y nadie sospechaba nada, a pesar de que ella ya no era la misma. Continúa »