Sexo y Traición Eres la mejor hembra que hemos compartido. Te excitas con solo mirarte y te entregas como si fuera la última vez. Quisiera que nos siguiéramos viendo, solo para coger claro está
Karen y yo somos una pareja normal. Ella ya no tiene contacto con su familia en Paraguay, está completamente dedicada a nuestra vida, y su trabajo. Se integró sin problemas a mi grupo de amigos y a mi familia. Continúa »
Disfrutando el sexo Me ayudó a acostarme y separó mis piernas, sus dedos llenaron mi sexo de lubricante y de pronto la sentí sobre mi. Me dijo, si te duele me dices, y sin más de un golpe me penetró con un pene que estaba atado a sus caderas
Seguimos adelante.
Karen comenzó a buscar trabajo, y a tramitar su divorcio, pero no volvió a Asunción. Su marido a veces la llamaba y la insultaba, ella ya no se preocupaba por él. Continúa »
Ves, amor, estoy dentro de ti y te sientes bien, estas gozando. Yo sabía que podía hacerte feliz. Podrás acostarte con quien quieras pero desde hoy eres mi mujer
Karen volvió a su país y yo a mi rutina, mucho trabajo y algún encuentro casual con alguna mujer, pero nada que durara más de una noche.
Extrañaba a mi chica paraguaya. Finalmente luego de un mes, me llamó, yo no había querido molestarla pues sabía de su situación. Además quería comprobar si aquellos días de buena compañía, había dejado alguna huella en ella.
Hablamos un buen rato, me contó que en su casa todo estaba tranquilo y nadie sospechaba nada, a pesar de que ella ya no era la misma. Continúa »
Necesito ver tu cuerpo desnudo, necesito tocar por primera vez las tetas de una mujer mirándola a los ojos, oler su sexo y sentirla vibrar con mis caricias
Ahora estoy sola en casa, sola como hace ya varias semanas desde que la loca relación que mantuve, por 6 meses con Ana, terminó.
Ana fue alumna de mi curso de Inglés durante 2 años, y fue a finales del año pasado que nos hicimos amantes. Continúa »
En el capítulo anterior, Loli y la madre de mi futuro alumno estaban una encima de otra, haciendo un 69. La madre se tenía que satisfacer hace años porque su marido no la hacía caso o se corría demasiado rápido al estilo de los malos amantes masculinos.
Yo que soy profesora interina de secundaria recibí la visita de mi vecina para ofrecerme dar clases a su hijo, pero como ambas estábamos sufriendo los rigores de este fuerte verano en España, pues no andabamos con mucha ropa por la casa y como estamo necesitadas de cariño, ambas señoras ya de 35 tacos y sin nada que comernos regularmente, pues nos dió el subidón. Continúa »
Tú oyes algo de fondo, pero no miras hacia atrás. Llego a tu vera, pongo mi mano caliente encima de tu hombro, empieza mi mano a bajar hasta tus hermosos pechos, te los toco con mi mano por encima de la ropa, tú te quedas perpleja, pero como te gusta, no dices nada. Se te empiezan a poner los pezones duros, te estas poniendo cachonda. Meto la mano dentro de tu camisa y empiezo a sobarte los senos por debajo del sujetador; ay! si dices tu, pero mi mano es mas traviesa y baja mas abajo. Mientras te desabrocho la camisa empiezo a llegar a la entrepierna por encima del pantalón. Toco y toco y tu dices sigue no pares que estoy cachonda; ummmmmmmmmm siiiiiiiii.
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Pasaron unos días sin novedad, menos mal porque ninguno de nosotros hubiera soportado ese ritmo. Mis clases se iban normalizando; parece que los chicos entendían que aunque lo que poseían de nosotras y nuestras actividades lúdicas era una verdadera bomba, tal vez no era el momento de usarla. Ya se sabe que los intereses de los jóvenes cambian mucho y puede que este receso, Beti, la madre de Juan consiguiera confiscar las fotos y el vídeo que tanto nos comprometía. Continúa »
Después de los sucesos que les conté en el relato anterior me hice muy amiga de Tamara y nos queríamos mucho por eso con ella pasaba momentos placenteros los que a veces compartíamos con su hermano.
Debido a esto un día me invitó a pasar unos días en la chacra de su abuelo el que había quedado viudo hace poco y se encontraba muy solo y triste y tal vez nuestra visita podría animarlo. Continúa »
Pasamos disfrutando los dos días que nos quedaban, hasta la llegada de Fabi. La verdad es que no me explico, cómo era posible que Fabi teniendo esa belleza de mujer, tan ardiente, fogosa, cariñosa, y sobre todo tan preciosa, se dedicara a buscar placeres por la calle, de lo cual soy un testigo fidedigno. Continúa »