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	<title>Relatos Eroticos &#187; lesbicos</title>
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	<description>Cientos de relatos de sexo actualizados a diario</description>
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		<title>Mi amante paraguaya IV</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Apr 2006 23:24:53 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[erotismo-amor]]></category>
		<category><![CDATA[lesbicos]]></category>

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		<description><![CDATA[Sexo y Traición Eres la mejor hembra que hemos compartido. Te excitas con solo mirarte y te entregas como si fuera la última vez. Quisiera que nos siguiéramos viendo, solo para coger claro está 
 
Karen y yo somos una pareja normal. Ella ya no tiene contacto con su familia en Paraguay, está completamente dedicada a nuestra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sexo y Traición Eres la mejor hembra que hemos compartido. Te excitas con solo mirarte y te entregas como si fuera la última vez. Quisiera que nos siguiéramos viendo, solo para coger claro está </p>
<p> </p>
<p>Karen y yo somos una pareja normal. Ella ya no tiene contacto con su familia en Paraguay, está completamente dedicada a nuestra vida, y su trabajo. Se integró sin problemas a mi grupo de amigos y a mi familia.<span id="more-202"></span><br />
Trabaja unas cuatros horas diarias en una oficina que administra propiedades, se dedica a la casa y últimamente ingresó a un curso de pintura y escultura.<br />
Por mi parte, sigo trabajando en el mismo lugar, trato de ir al gimnasio dos veces a la semana, y comparto las tareas de la casa con Karen.<br />
En fin, una vida sin sobresaltos.</p>
<p>Todo bien hasta que hace unas semanas, volví a casa y encontré a Karen, desnuda en el dormitorio llorando a mares.<br />
Clara &#8211; amor, ¿qué te pasa? ¿Por qué lloras?</p>
<p>Karen &#8211; (que casi no podía hablar, me abrazó) ¿tú me quieres? ¿Todavía te gusto?Clara &#8211; pero que dices, tú eres el amor de mi vida. Yo no podría vivir sin tenerte conmigoKaren &#8211; te gusto aunque esté tan gorda, alguien me dijo hoy que no entendía como tú, siendo tan joven y elegante, aún deseabas estar conmigo.</p>
<p>Yo no entendía nada, ¿quién habría sido el o la bruta capaz de decir semejante cosa?Después de un rato de consolarla, se calmó y finalmente entendí: una de las compañeras de su curso de pintura, había sido la mala persona. Supe quien era, de inmediato, pues había venido unos días antes para trabajar en casa. Se trataba de una chica muy joven de unos 20 años, qué a partir de que le dijimos que vivíamos juntas, nos miró de diferente forma. De hecho, en un momentito que tuvo a solas conmigo hasta se me insinuó.<br />
Desde ese día cada vez que llama a casa y yo la atiendo, cambia su tono voz y usa frases sugerentes.</p>
<p>Es cierto que Karen estaba más gordita, pero a mi me encantaba su cuerpo. Adoraba cada uno de sus rollitos y sobre todo dar muchas palmadas en sus glúteos hermosos. Adoraba cuando me dejaba depilarla, y pasar aceite en todo su cuerpo desnudo. Verla brillar en la penumbra y comenzar a oler su sexo excitado. Aquella mujer era mi vida y tenía que hacérselo entender.</p>
<p>Esa noche, acaricié todo su cuerpo, besé cada centímetro. Todas las luces del dormitorio estaban encendidas, para que ella pudiera ver el amor y el deseo en mis ojos, mientras la hacía mía una vez más. Le dije las cosas más dulces y amorosas de que era capaz. Me acosté sobre ella para penetrarla con el juguete que más le gustaba. Cuando se incorporó en la cama, sus senos fabulosos, parecían aún más grandes por la excitación, me acurruqué a su lado para mamar como una niña.<br />
Después de un rato de descanso y cuando ella estaba casi dormida, me acomodé entre sus piernas y la penetré esta vez con mi lengua primero y luego casi pude entrar toda mi mano huesuda y fina.</p>
<p>Clara &#8211; eres la mujer más hermosa, la que yo amo y no quiero verte jamás llorando porque pienses lo contrario. Yo te deseo cada día, y me gusta tu cuerpo tal y como está, me excita, como tú ni te imaginas verte desnuda en mi cama.<br />
Karen &#8211; no pudo responder con palabras, solo me besó profundamente. Su lengua enlazó con la mía y paseó por toda mi boca.<br />
A la mañana siguiente la acompañe a su clase y me aseguré de que la jovencita nos viera. Si decirle nada a Karen, esperé a su &#8220;amiga&#8221; a la salida y le dije unas cuantas cosas, para aclararle la situación. No volvió a molestarnos.</p>
<p>Karen seguía preocupada por sus kilos demás, solía estar de mal humor, y mucha veces ponerse celosa sin motivos. Decidió, finalmente ponerse a dieta y comenzar a realizar ejercicios. En el gimnasio, se hizo de un grupo de mujeres más o menos de su edad, que salían a diario a caminar por la rambla. Poco a poco, fue cambiando su humor, se la notaba más animada, estaba perdiendo peso y eso le hacía bien. Cambió el color de su pelo, volvió a maquillarse y estaba mucho más cariñosa que antes. Una tarde volví casa y escuché voces en la cocina, estaba con una sus compañeras de caminata, preparando unas ensaladas originales. Se las notaba muy unidas y animadas.<br />
Me presentó como su novia, y siguieron muy divertidas en su tarea. Yo tomé un baño y me tiré en la cama a descansar un rato. Como una hora después Karen me buscó para que fuera a cenar.<br />
La cena fue divertida, Rosario, su amiga, era una mujer muy agradable, tenía unos 50 años y si bien no era muy bonita tenía algo que la hacía interesante. Terminamos de cenar y como estaba cansada, me despedí y retiré a dormir. Ellas se quedaron conversando y tomando unos jugos de frutas muy sabrosos que habían preparado.<br />
En la madrugada, sentí la mano de Karen que acariciaba mi espalda y me susurraba su amor al oído. Estaba realmente cansada, así que me limité a recibir la caricia, pero no giré para devolverla.</p>
<p>Unos días después, cuando volví a casa del trabajo, me sorprendió ver luz en la cocina, y que aparentemente no hubiera nadie en casa. Subí a ducharme y cuando salí del baño, escuché susurros en el living. Me acerqué y vi lo que nunca hubiera pensado ver: Rosario susurraba cosas en el oído de Karen, mientras trataba de abrirle la camisa.<br />
Karen se resistió al principio, se mostraba incómoda con las caricias, pero no hacía nada demasiado drástico que detuviera la actitud conquistadora de la otra.<br />
Finalmente, consiguió su objetivo, desnudó el pecho de mi mujer, miró sus tetas dulces y enormes, la miró a los ojos y se besaron con lujuria.<br />
Yo seguía parada en el pasillo detrás de unas cortinas y no podía moverme, quería ver hasta donde llegarían. Rosario se quitó la remera que traía y mostró sus senos pequeños y flácidos, Karen los tomó entre sus manos y jugó con sus pezones hasta que los puso duros. Luego Rosario le ofreció su sexo y Karen lo estimuló hasta que la hizo llegar al clímax.<br />
En ese momento, decidí volver al cuarto y ellas se dieron cuenta de mi presencia. Al instante, Karen entró al dormitorio y no sabía que decir, más que &#8220;perdóname, por favor&#8221;Tuvimos una discusión muy fuerte, me fui de casa durante una semana, hasta que fue a buscarme para decirme que si no la perdonaba se volvía a Paraguay.</p>
<p>Clara &#8211; quiero que me digas ¿por qué? ¿Qué sentiste cuando sostuviste entre tus manos esas tetas horribles?. ¿Cuando tocaste su culo lánguido?Karen &#8211; ya no recuerdes eso, por favor. Fue un momento de debilidad, ella me sedujo con su forma de ser, ella es una mujer que no ha sido feliz. Hizo que recordara mi vida antes de conocerte.<br />
Clara &#8211; no sé que pensar, tú traicionaste mi confianza. Tuviste sexo con otra en nuestra casa, en el mismo lugar donde yo te entregué todo lo que soy. En el mismo lugar donde según tus palabras aprendiste a vivir.</p>
<p>Ella no sabía que decir, solo me abrazó e intentó besarme, pero no se lo permití. Volví a casa esa noche, pero no tuvimos intimidad por mucho tiempo. Mi cabeza no entendía porqué, había tenido esa necesidad de ser infiel, en un momento tan bueno de nuestra relación.<br />
Después de tanto tiempo sin sexo, y de no poder perdonar a Karen, me sentía a punto de explotar. Una amiga me recomendó un lugar para conocer gente nueva, y me esa noche me fui sola, vestida con la ropa más provocativa que tenía.</p>
<p>Tomé unas copas en la barra, hasta que se me acercó una pareja, dos mujeres de más de 50 años, que me invitaron a su mesa. Acepté sin pensarlo, conversamos para conocernos un poco y a medida que avanzaba la noche se pusieron cada vez más atrevidas:</p>
<p>Veterana1 &#8211; sos muy linda, ¿no tenés novia?Clara &#8211; en este momento no.<br />
Veterana1 &#8211; le verdad nos gustaste desde que llegaste y te quisiéramos coger acá mismo.<br />
Veterana2 &#8211; (su mano tocando de lleno mi teta derecha), tenemos muchas ganas de oler una conchita fresca.</p>
<p>Esa noche, decididamente no iba a pensar en nada, solo quería coger y que me cogieran. Me convidaron con una pastillita de no sé que, pero que al ratito nomás me puso a mil. Salí del boliche con una de ellas de cada lado y subimos a su coche. Una de ellas se sentó atrás conmigo y me sobó la concha todo el camino, solo pretendía excitarme, pero sin llegar al clímax, yo restregaba mis senos, tan fuerte que se me abrió la camisa y asomó mi sostén de encaje. Nos besamos, duro, porque yo lo necesitaba, la veterana sabía besar muy bien.</p>
<p>Llegamos a una casa muy linda, me ayudaron a bajar del auto y me llevaron abrazada adentro. Fuimos directo al dormitorio, que tenía una cama enorme. Comencé a bailar aunque no había música, una de ellas me abrazó y me besó esta vez con dulzura.</p>
<p>Me desnudaron antes de que me diera cuenta, ellas se desnudaron mutuamente, se besaron y se masturbaron mutuamente mientras yo las observaba.</p>
<p>De pronto me miraron, como si me descubrieran haciendo una travesura, se abalanzaron sobre mi, empujándome sobre la cama. Ataron mis manos juntas a la cabecera de la cama y mientras una me untaba con un delicioso aceite cuyo aroma terminó de transportarme a otro mundo, la otra comenzó a olfatearme toda hasta que llegó a mi sexo. Lo exploró como si fuera la primera vez que veía un sexo de mujer. Podía sentir la punta de sus dedos, separando mis labios, rozando el clítoris, abriendo la entrada a la vagina, sentí su dedo en mi interior y luego su dedo en mi ano. Nunca me había dejado penetrar el ano, fue algo que siempre me impresionó, pero ya era tarde, la veterana metió su dedo sin pedir permiso. Fue una sensación extraña, pero no puedo decir que desagradable.<br />
Luego de un rato cambiaron lugares, y fue la otra mujer la que se ocupó de mi sexo.<br />
Yo no podía ver, pero sentí su lengua que me mojaba con su saliva caliente, escupió en mi concha y esparció la saliva como lubricante. Luego sentí como de un solo golpe me penetraba con algo largo y rugoso. Sentí que entraba hasta el fondo de mis entrañas, luego comenzó a girar y a vibrar. Comencé a gritar con desesperación y sus besos ahogaban los gritos. El placer era indescriptible, pues la otra no dejaba de estimular cada rincón de mi cuerpo con sus manos aceitosas y su lengua caliente. Nunca me había besado tan hábilmente.</p>
<p>Les tuve que rogar que se detuvieran, porque mi cuerpo y mi cabeza estaban totalmente fuera de control. Después de unos momentos, en que me dejaron descansar y comenzaron a besarse y tocarse, creo que me dormí, pero tuve unos sueños altamente eróticos. Al despertar, una de ellas me estaba acariciando y comenzó a besarme ni bien abrí los ojos.</p>
<p>Veterana1 &#8211; eres la mejor hembra que hemos compartido. Te excitas con solo mirarte y te entregas como si fuera la última vez. Quisiera que nos siguiéramos viendo, solo para coger claro está, nosotras vivimos juntas desde hace años y no queremos otra intromisión que no sea sexual.</p>
<p>Yo no podía pensar, sus caricias, el tono de su voz y la resaca no me lo permitían. La mujer se acostó y abrió sus piernas, sus manos empujaron mi cabeza hacia su sexo, de color oscuro, y con vello escaso. Tenía un aroma muy dulce, y comencé a lamer, succionar y besar. Ella tomaba sus senos, estimulando con caricias y mordiscos. Comenzó a gemir con tanta intensidad que la otra se despertó y nos miraba complacida.</p>
<p>Sonó mi teléfono, y quebró el clima. No atendí la primera vez, pero insistieron. Era Karen, que quería saber dónde y con quién estaba. No le contesté, corté y apagué el aparato.</p>
<p>Pero ya no pude continuar, me vestí y volví a casa, a prepararme para ir a trabajar.<br />
La pareja me citó para vernos de nuevo, esa noche en el mismo lugar. Fui y esta vez la pastilla estaba en la bebida y no me di cuenta. Esta vez no fuimos a su casa, fuimos a otro club, pero privado. Había parejas masculinas y femeninas.<br />
Nos sentamos en un rincón del salón y una de ellas se arrodilló frente a mí, subió mi falda y bajó mi braga. Me besaba los muslos, y obedeciendo el estímulo se abrieron a las caricias. Me hizo retorcer de placer, tanto que casi caigo al suelo. La otra nos miraba y jugaba con sus tetas. Me pusieron de pie y me quitaron la falda, de manera que de la cintura para abajo, yo estaba desnuda. Comenzamos a bailar, uno se abrazó a mi frente y la otra a la espalda.<br />
Así estuvimos unos 15 minutos, hasta que mis piernas no resistieron y tuvieron que sostenerme para no caer. Me llevaron otra vez a la mesa, me cubrieron y volvieron a bailar solas.</p>
<p>No sé cuanto tiempo estuve allí, pero cuando desperté ya estábamos en su auto, rumbo nuevamente a su cama.<br />
No recuerdo si esa noche hicimos o me hicieron algo más, pues creo que me desmayé al llegar.</p>
<p>Después de esa noche no volví a verlas.<br />
Después de un par de semanas, Karen y yo nos dimos cuenta de que ya no podíamos volver a confiar la una en la otra, así que nos separamos.<br />
Espero haber aprendido algo, después de tanta locura y desenfreno.</p>
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		<title>Mi amante paraguaya III</title>
		<link>http://www.clubrelatos.com/2006/04/30/mi-amante-paraguaya-iii/</link>
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		<pubDate>Sat, 29 Apr 2006 23:22:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>info</dc:creator>
				<category><![CDATA[lesbicos]]></category>

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		<description><![CDATA[Disfrutando el sexo Me ayudó a acostarme y separó mis piernas, sus dedos llenaron mi sexo de lubricante y de pronto la sentí sobre mi. Me dijo, si te duele me dices, y sin más de un golpe me penetró con un pene que estaba atado a sus caderas 
 
Seguimos adelante.
Karen comenzó a buscar trabajo, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Disfrutando el sexo Me ayudó a acostarme y separó mis piernas, sus dedos llenaron mi sexo de lubricante y de pronto la sentí sobre mi. Me dijo, si te duele me dices, y sin más de un golpe me penetró con un pene que estaba atado a sus caderas </p>
<p> </p>
<p>Seguimos adelante.</p>
<p>Karen comenzó a buscar trabajo, y a tramitar su divorcio, pero no volvió a Asunción. Su marido a veces la llamaba y la insultaba, ella ya no se preocupaba por él.<span id="more-201"></span></p>
<p>Una tarde volví a casa y estaba hablando por teléfono. Noté su cambio de actitud cuando me vio. Supe enseguida lo que pasaba, de manera que la encaré de inmediato, manteniendo la calma y mostrándome totalmente comprensiva. Ella debía sentir mi confianza para contarme todo.</p>
<p>Nos besamos rico, y luego cenamos. Finalmente me contó que esa noche iba a salir, porque había conocido a una chica que le gustaba.<br />
&#8220;Bien, ese era nuestro compromiso. Solo te pido que te cuides y que sientas la total libertad de hablar conmigo de lo que sea&#8221;</p>
<p>Me dijo que era una chica muy joven y ardiente que la había abordado en el supermercado. Se vistió con bastante discreción y salió. Yo no pude dormirme hasta que volvió en la madrugada (por su puesto simulé estar dormida). Se acostó muy pegada a mi y me besó en la mejilla.</p>
<p>Al otro día me fui muy temprano, Karen aún dormía. La llamé a mediodía para saber como estaba y decirle lo mucho que la quería. Ella me respondió con el ímpetu y la pasión de siempre.<br />
Pasaron los días y volvió a salir con la misma chica. Cuando volvió, estaba muy alterada.<br />
Clara &#8211; ¿Qué te pasa? ¿No te sientes bien?Apenas me contestó y se metió en el baño. Me acerqué a la puerta y la escuché quejarse. Apenas toqué la puerta y entré sin pedir permiso. Estaba sentada y tenía una toalla mojada entre las piernas.</p>
<p>Clara &#8211; ¿qué te pasó? ¿Te hicieron daño?</p>
<p>Karen &#8211; ellas quisieron jugar más rudo y Sofía perdió el control.</p>
<p>Clara &#8211; ¿ellas? ¿Lo hiciste con más de una?</p>
<p>Karen &#8211; estaban Sofía y una amiga suya. Fuimos a bailar, y tomé demasiado me excité tanto que acepté coger con las dos. Me ataron a la cama y Sofía me penetró con algo muy grande y rígido. Le pedí que parara pero no me escuchó. Su amiga me mordió muy duro, me duelen mucho los pechos.</p>
<p>Clara &#8211; ve a la cama que llamaré al médico.</p>
<p>Karen &#8211; no, de ninguna manera, me muero de vergüenza.</p>
<p>Clara &#8211; no te preocupes es mi médico de toda la vida. Él te entenderá. Date una ducha pero no te vistas, y acuéstate.</p>
<p>No tenía muchas fuerzas para resistirse, llamé al doctor, le expliqué la situación y enseguida estuvo en casa.</p>
<p>Estuvo con ella un largo rato y le dejó unos calmantes. No tenía nada grave, solamente algunos magullones y las marcas de los dientes de sus amantes desenfrenadas.</p>
<p>Después que el médico se fue y entré en el cuarto, estaba medio dormida. La dejé descansar, pasé el resto de la noche en el sofá.<br />
Al otro día, me pidió disculpas por el espectáculo y me dio las gracias por la comprensión.</p>
<p>Clara &#8211; ya calmate, no es para tanto. Pero debes tener más cuidado, a pesar de todo eres muy nueva en esto, y no todo el mundo es responsable.<br />
Karen &#8211; perdí la cabeza, tomé demasiado vino y ellas consiguieron excitarme mucho, hasta las dejé comerme en el baño. Perdón, que te lo cuente, pero me sorprende como me dejé llevar.<br />
Clara &#8211; quizás yo no te doy todo lo que necesitas, si es así debes decírmelo. Yo quiero hacerte feliz, y hacerte gozar como nadie.<br />
Karen &#8211; y lo haces, por favor, no pienses otra cosa. Con nadie me siento como contigo, pero ya sabes que yo necesitaba probar otras cosas.</p>
<p>Se inclinó sobre mí y metió la mano bajo las sábanas buscando mi sexo, comenzó a masturbarme. Yo me quité la camisa de dormir, para ofrecerle mis tetas. Intenté tocarla pero no me dejó. Quería complacerme, pero su cuerpo estaba dolorido todavía.<br />
Me relajé y recibí todas sus caricias, sus besos, que fueron tantas que llegué muy tarde al trabajo.</p>
<p>Me llamó varias veces durante el día y me decía las cosas más atrevidas, para excitarme a la distancia y realmente lo consiguió, tanto que tuve que ir al baño a tocarme mientras la escuchaba.<br />
Al final del día, fui con mis amigas a tomar algo, Karen no nos quiso acompañar, pues todavía no se sentía bien. Pero, extrañamente, me hizo una escena de celos telefónica. Yo me sentí muy mal, había sido un día con muchas contradicciones.<br />
Decidí que esa noche no volvería a casa, me quedaría en casa de una pareja de amigas.</p>
<p>A pesar de mi enojo, ellas son tan divertidas, que la cena estuvo muy bien y conseguí olvidarme de todo. Fuimos a bailar y casualmente me encontré con mi ex, Ana.<br />
Ana estaba sola, conversamos bailamos. Ella sabía como moverse, seguía siendo igual de dominante y posesiva, pero esa noche todo valía. Me invitó a su casa por los viejos tiempos y no pude negarme.<br />
Se desnudó para mí con un baile increíblemente sexy, roció su cuerpo con champagne, y así me bebí casi una botella, lamí cada centímetro de su piel tersa. Sus dedos, entraban en mi boca, y luego iban directo a mi vagina.<br />
Usamos un juguete doble, que nos penetraba a ambas a la vez y así cabalgamos durante horas. Hacía mucho tiempo que no lo hacía, pues Karen no se animaba a penetrarme.<br />
El sexo con Ana, siempre había sido excelente. Gozamos hasta el amanecer, nos duchamos juntas como siempre y me fui a casa con la seguridad de que aquello había sido nada más que una noche de buen sexo.</p>
<p>Después de eso, pasaron dos semanas, en que apenas nos hablábamos. El celibato, ya me estaba matando, de manera que había que buscar la forma de enderezar las cosas.<br />
Decidí provocarla, tomé una ducha con la puerta medio abierta, estuve horas frente al espejo, observando mis pechos y haciendo el examen de rutina. De pronto vi como me espiaba por el espejo. Finalmente tomé mi juguete y me penetré con el, suspirando y jadeando lo más alto que pude.<br />
Hasta que por fin, entró y me tomó por la espalda. Sentí algo frío en su cintura, y sentí su aliento caliente en mi nuca.<br />
Karen &#8211; dejame ayudarte, serás mi hembra ardiente. Ya no resisto no tocarte, cada vez que tengo ganas.<br />
Clara &#8211; adelante, puedo ser tu hembra hoy y siempre que me desees.</p>
<p>Tomó con su mano el juguete y comenzó a girarlo, entrando y saliendo de mi vagina. Hasta que no pude resistir, entonces me pidió que cerrara los ojos y me llevó a la cama.</p>
<p>Me ayudó a acostarme y separó mis piernas, sus dedos llenaron mi sexo de lubricante y de pronto la sentí sobre mi. Me dijo, si te duele me dices, y sin más de un golpe me penetró con un pene que estaba atado a sus caderas.<br />
Era la primera vez que lo hacía, pero mostraba gran habilidad. Me hizo gritar tanto, que los vecinos del otro apartamento se quejaron.<br />
Desde ese día, ninguna buscó nada afuera, nos complementábamos a la perfección.</p>
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		<title>Mi amante paraguaya II</title>
		<link>http://www.clubrelatos.com/2006/04/29/mi-amante-paraguaya-ii/</link>
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		<pubDate>Fri, 28 Apr 2006 23:21:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>info</dc:creator>
				<category><![CDATA[lesbicos]]></category>

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		<description><![CDATA[Ves, amor, estoy dentro de ti y te sientes bien, estas gozando. Yo sabía que podía hacerte feliz. Podrás acostarte con quien quieras pero desde hoy eres mi mujer 
 
Karen volvió a su país y yo a mi rutina, mucho trabajo y algún encuentro casual con alguna mujer, pero nada que durara más de una noche.
Extrañaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ves, amor, estoy dentro de ti y te sientes bien, estas gozando. Yo sabía que podía hacerte feliz. Podrás acostarte con quien quieras pero desde hoy eres mi mujer </p>
<p> </p>
<p>Karen volvió a su país y yo a mi rutina, mucho trabajo y algún encuentro casual con alguna mujer, pero nada que durara más de una noche.</p>
<p>Extrañaba a mi chica paraguaya. Finalmente luego de un mes, me llamó, yo no había querido molestarla pues sabía de su situación. Además quería comprobar si aquellos días de buena compañía, había dejado alguna huella en ella.<br />
Hablamos un buen rato, me contó que en su casa todo estaba tranquilo y nadie sospechaba nada, a pesar de que ella ya no era la misma.<span id="more-200"></span><br />
Karen &#8211; no puedo olvidarme de ti, de la paciencia y dulzura con que me trataste.</p>
<p>Clara &#8211; yo me sentí muy bien contigo. Ya sabes que me gustaste desde el primer momento, pero luego además de la pasión hubo una excelente comunicación.</p>
<p>Yo solo quería volver a verla, pero sabía que sería muy difícil. Me siguió llamando durante meses, hasta que una mañana de domingo tocaron el timbre muy temprano y allí estaba mi hermosa morocha.</p>
<p>Nos abrazamos durante un largo rato y ella comenzó a llorar sin parar, nos sentamos. Yo no podía parar de besarla y ella no dejaba de llorar.<br />
En un momento, intenté levantarme para traerle agua, pero no dejó que me apartara de su lado. Sin dudas ella ya no podía sostener su situación, se notaba que estaba ahogada en deseos de mostrarse tal cual era.<br />
Finalmente se calmó y fuimos juntas a la cocina, bebió agua y luego tomamos café. Salimos a caminar un rato, de la mano. Era increíble el cambio que se producía en esa mujer cuando se sentía confiada y serena. No hablamos mucho, pero me contó por ejemplo que había estado muy deprimida y que por eso había subido de peso. Es cierto que tenía unos kilos más pero seguía siendo una mujer extremadamente sensual.</p>
<p>Volvimos a casa y le dije que dejara sus cosas en mi cuarto, mientras yo organizaba la casa. Cuando fui a verla, un rato después, descubrí que se había quedado dormida, así que la dejé descansar.</p>
<p>Pasaron como dos horas y ella seguía dormida, pero ya no pude resistir el deseo. Me paré a los pies de la cama y la observé dormida, la imagen era hermosa, su cuerpo era aún más voluptuoso, sus caderas anchas, su vientre, sus senos estaban más grandes. Solo de mirarla mi ropa interior se humedeció.<br />
La molesté un poco, para que sin despertarse se acomodara de frente. Y allí estaba mi chica, que linda era. Comencé a abrir su blusa, ¡por Dios! podría mamar nuevamente aquellos senos. Me acomodé a su lado, podía escuchar su respiración serena, percibir su perfume, estaba tan serena. Acerqué mi boca a la suya pero no la toqué, la punta de mis dedos pasearon sobre su pecho pero no la tocaron. ¡Qué delicia!! Ya casi tuve un orgasmo solamente por gozar del espectáculo, de verla allí en mi cama serena y apacible.</p>
<p>Besé y lamí su boca, mi mano estaba sobre su seno, entonces despertó, pero estaba vez no sentía vergüenza, ni susto, no había rechazo. Ella había asumido, que eso era lo que necesitaba, lo que ansiaba, estar con una mujer. Nunca me lo dijo, pero así lo sentí, solo tuve que pedirle que se quedara conmigo todo el tiempo que quisiera.<br />
Nos miramos durante un largo rato, y así acostadas una frente a la otra nos masturbamos mutuamente, durante un beso intenso.<br />
A la noche salimos a bailar a nuestro lugar de siempre, conversamos con algunas conocidas. En la calle nos encontramos con unos compañeros de trabajo y Karen se comportó como si los conociera de siempre, estaba feliz y enamorada. Hasta me besó frente a ellos, yo no salía de mi asombro, ¿qué había pasado con esta mujer durante los meses que estuvo lejos?</p>
<p>Karen &#8211; tú me devolviste la vida. Yo te amo y no quiero separarme de ti jamás.<br />
Clara &#8211; cariño, yo solo me sentí conmovida en el momento de conocerte y seguí mis instintos hasta que te conseguí.</p>
<p>Así comenzó la conversación cuando llegamos a casa. Nunca pregunté por su marido, solo dije: &#8220;Quiero vivir contigo. Quiero que te quedes aquí. Quiero que seas mi mujer&#8221;Karen, comenzó a llorar, pero no era solo emoción y alegría: &#8220;Yo te adoro y quiero ser tu mujer, pero también, tengo mucha curiosidad. Necesito salir a este nuevo mundo y vivir un poco más de mi nueva vida&#8221;</p>
<p>Aquello era una excusa como en las películas, y yo estaba confundida, quería matarla en aquel momento, pero no quería se fuera por la misma falta de compresión que la había mantenido escondida tanto tiempo.<br />
La besé y comencé a tocarla, ella me acarició el rostro y respondió mis besos. Hicimos el amor allí mismo: nos quitamos la ropa. La luz estaba encendida y no dejé que la apagara. Le pedí que se sentara en el sofá, quería ver su nuevo cuerpo. La soledad y depresión la hicieron ganar unos kilos: sentada se notaba su rollito abdominal y sus piernas se veían más gruesas y estaban pegaditas, sus tetas eran ahora más grandes. Se sentía indefensa, pero estaba muy excitada.</p>
<p>Me arrodillé en el sofá a su lado y comencé a tocar su vientre rollizo, una a una tomé en mi mano sus tetas y las levanté y apreté con fuerza. Ella tiró la cabeza hacia atrás al tiempo que suspiraba profundamente. &#8220;Quiero que abras las piernas, te voy a coger con mi juguete nuevo, uno que estaba guardado esperando entrar en tu vagina caliente&#8221;Ni siquiera pudo mirarme, solo sentí como su cuerpo se estremecía y sus piernas comenzaron a abrirse.</p>
<p>¿Quieres que lo haga? ¿Quieres que te penetre rico hasta que me des toda tu leche perfumada?Sin darle tiempo a contestar (aunque creo que no podía armar una palabra), me levanté y fui por mi juguete. Era bastante grande, de manera que tomé el lubricante y volví al sofá.<br />
Karen estaba como paralizada, sus piernas estaban algo separadas, su cuerpo estaba sudoroso, había mucha tensión y eso me gustaba. Esta era una nueva situación para ella.</p>
<p>Me arrodillé nuevamente a su lado, le besé con lujuria, mordí sus lóbulos, lamí su cuello, y mi mano comenzó a meterse entre sus piernas.<br />
&#8220;Anda, niña dame más, abrite al placer, deja que mis dedos entren en ti primero&#8221;</p>
<p>Se agitó mucho, su cuerpo estaba tenso, pero metí mi lengua en su orejita y mi mano despegó con fuerza sus piernas, mi dedo quería entrar pero no podía.<br />
&#8220;Un momento, por favor, no sigas.&#8221;Tiró su cuerpo hacia adelante, entonces, me senté y acaricié su espalda.<br />
Clara &#8211; cálmate, que pasa, si todo está bien. Estas segura conmigo, yo sé que me deseas, ¿cuál es el problema?Karen &#8211; no sé estoy muy tensa. Cuando le dije a mi marido lo que sentía, él se puso furioso y me forzó a tener sexo. No estoy segura de soportar que me penetres.</p>
<p>Clara &#8211; ay cariño, lo siento mucho, no tenía idea de esto. Debiste habérmelo contado. Tú sabes que esto no es importante, no es la esencia de la relación entre dos mujeres, pero a mi me gusta hacerlo. Desde luego si tu no quieres, no lo haremos.</p>
<p>Karen &#8211; lamento ser tan complicada, tú me has ofrecido todo, me ayudaste a cambiar y necesito que lo sigas haciendo. Ayudame una vez más, no estoy preparada aún para tu juguete, pero si me tienes paciencia podrás sentirme con tus dedos.<br />
Clara &#8211; ¿estás segura?Karen &#8211; si cariño, solo dime que hacer y puedes tomarme cuantas veces me desees.<br />
Clara &#8211; recuéstate entonces, afloja las piernas, primero voy a comerte ese coñito tierno y sin que te des cuenta estaré dentro de ti. Pero recuerda que es mi amor y mi deseo lo que albergarás en tu interior.</p>
<p>Esta vez se acostó en el sofá sus senos se expandieron, su vientre se aplanó y sus piernas se abrieron a mis deseo de comer su sexo. Presioné con mi mano su pubis, puse mi otra mano en su cola para levantarla y entonces el manjar estuvo servido. Lamí, besé mordí y cuando llegó a su orgasmo y vi brotar de su interior la pasión mis dedos entraron fácilmente.<br />
&#8220;Siéntate y mírame&#8221;. Me senté frente a ella, la abracé y apreté contra mi pecho y sin dejar de mirar sus ojos negros me moví en su interior a mis anchas, hasta que un nuevo orgasmo convulsionó su cuerpo.</p>
<p>&#8220;Ves, amor, estoy dentro de ti y te sientes bien, estas gozando. Yo sabía que podía hacerte feliz. Podrás acostarte con quien quieras pero desde hoy eres mi mujer&#8221;Me besó con desesperación y se apretó contra mí. Cuando me retiré y todo volvió a la calma, nos fuimos a la cama. No la dejé bañarse, pues el olor a sexo que nos inundaba, aumentaba mi sensación de placer.</p>
<p>Karen, se quedó conmigo, pero la condición era que si conocía a alguien que la calentara, yo debería aceptar que tuviera una aventura. No fue fácil, pero el sexo entre nosotras era tan bueno, que yo estaba muy segura de que no se iría con nadie más.</p>
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		<title>MI AMANTE PARAGUAYA I</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Apr 2006 23:17:32 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[lesbicos]]></category>

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		<description><![CDATA[ Necesito ver tu cuerpo desnudo, necesito tocar por primera vez las tetas de una mujer mirándola a los ojos, oler su sexo y sentirla vibrar con mis caricias
Ahora estoy sola en casa, sola como hace ya varias semanas desde que la loca relación que mantuve, por 6 meses con Ana, terminó.
Ana fue alumna de mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> Necesito ver tu cuerpo desnudo, necesito tocar por primera vez las tetas de una mujer mirándola a los ojos, oler su sexo y sentirla vibrar con mis caricias</p>
<p>Ahora estoy sola en casa, sola como hace ya varias semanas desde que la loca relación que mantuve, por 6 meses con Ana, terminó.<br />
Ana fue alumna de mi curso de Inglés durante 2 años, y fue a finales del año pasado que nos hicimos amantes.<span id="more-199"></span><br />
Desde entonces, Ana y yo estábamos casi todo el tiempo juntas. Era una persona posesiva, y si bien el sexo era intenso, la relación se tornó cada vez más dificil.<br />
Finalmente, después de muchas conversaciones decidimos terminar.<br />
Me llamo Clara y tengo 38 años, vivo en Uruguay, trabajo en administración y desde hace un tiempo doy clases de inglés.<br />
Me gusta salir, con amigos a cenar, oir música, ir al cine, etc. nada muy especial. Me gusta la vida sencilla, pero como todos puedo llegar a cometer alguna locura por amor o por una gran pasión.</p>
<p>Hace un par de semanas, salimos a bailar a un lugar nuevo y allí conoci a Karen. Karen, resultó ser una señora paraguaya, contadora, de 45 años, muy elegante, y simpática. Conversamos mucho, hasta que el grupo con el que venía se retiró al hotel. Ella estaba de paso por Montevideo, pues vive en Asunción del Paraguay.<br />
Me dió el teléfono del hotel y desde luego, al otro día la llamé. Salimos a cenar, su voz me cautivó, la serenidad de sus palabras. Usa un perfume delicioso, que en esto momento mientras les cuento, soy capaz de percibir.<br />
En ningún momento, le hablé de mi predilección por las mujeres, pero no sé muy bien porque supuse que ella sentía lo mismo. Al final de la noche, cuando llegamos a la puerta del hotel, le dije que me gustaba mucho y que me gustaría invitarla a mi casa al día siguiente.<br />
El resto sucedió naturalmente, se inclinó sobre mi rostro, me besó muy sabroso y me pidió que la pasara a buscar a las nueve. Nos besamos nuevamente, se bajó y me fui a casa.</p>
<p>Al día siguiente, me llamó al mediodía desde Punta del Este, donde estaba con el resto de sus compañeros de viaje. Me confesó que era casada, y que en Paraguay, nadie sabía de su lesbianismo.<br />
Me preguntó si aún quería volver a verla y sin pensarlo nada, le dije que pasaría por ella a las nueve. Estaba ansiosa por volver a verla y tener un contacto más íntimo con aquella morena preciosa.</p>
<p>Llegué al hotel y ella estaba la puerta, el sol de Punta del Este, hacía que se viera rozagante y que su piel se sintiera como afiebrada. Esa misma fiebre comenzaba a adueñarse de mi cuerpo, a medida que me acercaba más a ella.</p>
<p>Llegamos a casa, y la besé ni bien entramos, pero esta vez la intimidad del lugar la hizo sentirse confiada. El beso fue más intenso, sus brazos rodearon mi cintura, mis manos acariciaron su rostro.<br />
Nos sentamos a tomar una copa y me contó sobre su vida, su matrimonio. Yo le conté acerca de Ana y alguna relación anterior.<br />
Me contó sobre sus viajes, nos reímos mucho, es muy graciosa para relatar sus historias. En todo momento, nos acariciamos y nos tomamos la mano, era como si nos conociéramos desde tiempo atrás.<br />
La pregunta era obligada:</p>
<p>Clara &#8211; ¿hasta cuándo te quedas en Montevideo?Karen &#8211; estaremos aquí una semana más, por lo que dure el Congreso.<br />
Clara &#8211; Me gustaría mucho que nos siguiéramos viendo, ¿tu qué dices?Karen &#8211; claro, lo paso muy bien contigo. Podríamos volver a Punta del Este este fin de semana, si tú puedes.<br />
Clara &#8211; es una buena idea, solo tengo que arreglar un par de cosas, pero no creo que haya problemas.</p>
<p>Yo quería pedirle que se quedara conmigo esa noche, pero no estaba segura de que ella quisiera llegar tan lejos. Entonces, solo pude besarla e intentar una caricia más atrevida para ver que pasaba.<br />
Me acerqué y la besé en la mejilla, me instalé en su cuello, susurré en su oído que me gustaba mucho. Ella se recostó hacia atrás en el sofá y eso fue para mi una invitación a seguir adelante, mi mano fue directo a acariciar sus senos. En ese momento se sobresaltó, se levantó del sofá y temblaba como una hoja.</p>
<p>Clara &#8211; lo siento, no quise molestarte, es solo que sentí que tu lo deseabas igual que yo.<br />
Karen &#8211; que vergüenza, discúlpame por favor.</p>
<p>La tomé de la mano, para que se sentara junto a mi otra vez.</p>
<p>Clara &#8211; calmate, haremos lo que tu quieras.<br />
Karen &#8211; es que hace mucho tiempo que lucho contra esto, hace tiempo que no me permito sentir atracción por una mujer. Pero estando lejos de casa y habiendo conocido a alguien como tú, es muy difícil y eso me atormenta.</p>
<p>Obviamente el problema era serio, la mujer estaba reprimiendo sus sentimientos, quien sabe desde cuando y ahora estaba aterrorizada porque lo que ella creía olvidado afloraba nuevamente.<br />
Ya más serena y nuevamente sentada junto a mi, bebió de un golpe su copa de vino, y comenzó a hablar sin necesidad de preguntas:</p>
<p>Aquella mujer de 45 años, casada desde hacía 20 años, siempre sintió atracción por las mujeres pero jamás estuvo con una. Su marido era un buen hombre que nunca imaginó lo que pasaba por la cabeza y el cuerpo de su mujer. Ella amó en silencio a su mejor amiga, pero finalmente se casó con el hermano. Su madre la descubrió una tarde masturbándose mirando una escena de lesbianismo en un película y la abofeteó y castigó por un mes.<br />
Les cuento solo pinceladas de la historia que Karen me relató.</p>
<p>Se hicieron así las 2 de la madrugada y la invité a dormir en casa. Pasamos la noche en la misma cama, pero solo pude acariciar su cabello negro hasta que se quedó dormida.</p>
<p>Por la mañana yo debía trabajar y ella volver a las charlas de Congreso. La dejé en el hotel, pero con la firme promesa de encontrarnos esa noche.<br />
Salimos a cenar, fuimos a bailar al lugar donde nos conocimos y volvimos a mi casa.<br />
Una vez que entramos, y sin mucho preámbulo me dijo que quería verme desnuda y poder tocarme.<br />
Karen &#8211; necesito ver tu cuerpo desnudo, necesito tocar por primera vez las tetas de una mujer mirándola a los ojos, oler su sexo y sentirla vibrar con mis caricias.<br />
Clara &#8211; cariño, me siento honrada de ser la primera mujer que te haga el amor. Quiero tocar tu interior y que tus gemidos inunden la habitación.<br />
Karen &#8211; no se si estoy preparada para eso todavía. Hoy puedo decirlo por primera vez en voz alta: amo el cuerpo desnudo de una mujer y quiero tenerte esta noche. Pero no sé si pueda entregarme, es egoísta, lo sé, pero necesito tiempo.</p>
<p>Solo pude besarla y de la mano llevarla al dormitorio, me quitó la ropa y caminó alrededor de mi durante un largo rato. Me miraba son la curiosidad de un niño, apenas me rozaba con la punta de sus dedos y yo sentía el fuego intenso de mi sexo. Era una sensación inigualable, yo representaba su gran tesoro, era la primera vez que alguien me hacía sentir como el primer premio de la lotería. Nos abrazamos y besamos. La habitación estaba preparada para el momento: luz muy suave, perfume de inciensos, sábanas muy blancas y sedosas. Yo era en ese momento, como dice el poeta: una mujer desnuda en lo oscuro.<br />
La deseaba tanto que la abracé con fuerza y pretendí tocar su sexo, pero apenas me lo permitió. Me suplicó: &#8220;por favor, no lo resisto. Me avergüenza que me mires o me toques, pero necesito darte placer. Siempre soñé con acariciar íntimamente a una mujer, quiero entregarte hoy el amor que tengo escondido desde hace tanto tiempo&#8221;.</p>
<p>No pude hablar más, sus palabras me conmovieron profundamente. Siguió girando en torno a mí, en silencio pero con la respiración entrecortada, yo podía sentir cada parte de mi cuerpo que era tocada por sus ojos negros. Finalmente se paró detrás de mi y comenzó a acariciar mi cola, amasó mis nalgas. Me tomó por la cintura y me apretó contra su cuerpo. Besó mi espalda, apretó mi vientre, cuando su mano se posó sobre mi monte de venus, giré para quedar frente a frente. Necesitaba besarla, tocar su lengua con la mía (adoro esa sensación!!!)</p>
<p>Además ya no podía sostenerme de pie, me acomodé en una butaca del dormitorio, me recosté y Karen se arrodilló a mi lado. No quería decirle que hacer, pero necesitaba que mamara mis pechos. Como una niña, sus labios y lengua jugaron con mis pezones y los chuparon hasta que estaba rojos y doloridos.</p>
<p>Ella no pronunció palabra, hasta que me miró a los ojos y me dijo que quería ver mi sexo. La besé una vez más y me acomodé mejor en el asiento para poder separar las piernas y entregarle mi esencia. Ya no podía esperar, la deseaba y estaba tan tensa, que todo mi cuerpo me dolía.</p>
<p>Se inclinó delante de mí y hundió su cabeza entre mis piernas. Me besó y lamió, ciertamente no era una experta, pero se notaban sus deseos reprimidos. Le pedí que me diera un tiempo para reponerme pues el cuerpo ya no me respondía. Estaba totalmente mojada y muy dolorida.<br />
Eso fue todo por esa noche, nos acostamos y yo me quedé automáticamente dormida.</p>
<p>A la mañana siguiente nos despertó su celular, era la gente de la delegación que la buscaba. Dio una disculpa y se quedó acostada a mi lado, jugando con mis pezones. Ella seguía ridículamente, vestida, apenas se había quitado los zapatos.</p>
<p>Me levanté al baño, necesitaba una ducha, pero le dije que al volver quería ver a una mujer desnuda en mi cama.</p>
<p>Tomé un baño delicioso, el agua tenía la temperatura justa, el aroma frutal del jabón, el vapor en el baño, me sentía en el paraíso y realmente lo estaba. Cuando salí del baño con la piel húmeda y perfumada, la visión era perfecta: allí justo frente a mi, sobre mi cama había una morena de ojos y cabello azabache, su piel era de seda, brillaba con el sol. Sus senos, por favor!!!! Aquellas tetas eran perfectas, grandes, aureolas gigantes y de un color casi morado. El vello púbico era negro pero muy escaso, sus caderas eran anchas, sus piernas perfectas. Aquella mujer, no se atrevía a mirarme, y temblaba como la primera vez.<br />
Me acosté a su lado y cuando acaricié su pecho se sobresaltó nuevamente:</p>
<p>Karen &#8211; no puedo con esto, ayudame por favorClara &#8211; cariño, eres muy hermosa, y te deseo. Necesitas relajarte y dejarte llevar; yo no voy a lastimarte y no haré nada que tú no quieras pero deseo hacerte el amor. Necesito saber que tienes la confianza suficiente para entregarte a mí, como lo hice anoche.<br />
Karen &#8211; ¿te gusto?Clara &#8211; desde que te conozco, sueño contigo y ahora cuando te vi por primera vez desnuda tuve que contenerme para no caerte encima. Tienes el par de tetas más hermoso que yo he visto y el olor de tu conchita me está volviendo loca.</p>
<p>Mis palabras no eran las más sutiles, pero pretendía liberarla de sus prejuicios. Su cara se puso roja como el fuego, y bajó la mirada como niña avergonzada. No pude menos que reírme a carcajadas de aquella mujer que tenía varios años más que yo, pero que parecía una virgen lesbiana.</p>
<p>Comenzó a reírse también y finalmente nos revolcamos sobre la cama hasta el mediodía, me la cogí como nunca a nadie, aquella hembra estaba sedienta de sexo y me pedía más y más.</p>
<p>Su teléfono volvió a sonar y ya no podía negarse, nos bañamos juntas y fui a dejarla a su hotel.</p>
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		<title>Sexo entre mujeres</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Mar 2006 16:02:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>info</dc:creator>
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		<category><![CDATA[infidelidad]]></category>
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		<description><![CDATA[En el capítulo anterior, Loli y la madre de mi futuro alumno estaban una encima de otra, haciendo un 69. La madre se tenía que satisfacer hace años porque su marido no la hacía caso o se corría demasiado rápido al estilo de los malos amantes masculinos.
Yo que soy profesora interina de secundaria recibí la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el capítulo anterior, Loli y la madre de mi futuro alumno estaban una encima de otra, haciendo un 69. La madre se tenía que satisfacer hace años porque su marido no la hacía caso o se corría demasiado rápido al estilo de los malos amantes masculinos.<br />
Yo que soy profesora interina de secundaria recibí la visita de mi vecina para ofrecerme dar clases a su hijo, pero como ambas estábamos sufriendo los rigores de este fuerte verano en España, pues no andabamos con mucha ropa por la casa y como estamo necesitadas de cariño, ambas señoras ya de 35 tacos y sin nada que comernos regularmente, pues nos dió el subidón. <span id="more-151"></span></p>
<p>Mientras le preparaba un café me atacó por la espalda y todo terminó en el sofá haciendo un 69. En eso que recibimos la llamada del hijo, preguntando por la madre. Estabamos sin ropa, disfrutando de una buena chupada de vagina. Pepa le dice a su hijo que suba, y así hablabamos.-Bueno, pues vístete rápido. Ay, donde he tirado las bragas. Ves mi suje por ahí.</p>
<p>-Toma, aquí está la bata. Dame un beso. Muahhhh! En eso que suena el timbre.</p>
<p>-Hola, perdón si interrupo vuestra conversación. Es que estaba impaciente.<br />
El muchacho subía con un pantalón corto y una camiseta sin mangas. Era alto y muy guapo, fuerte, musculoso. Se notaba que hacía mucho deporte. Le hice pasar mientras le eché un vistazo a su culo mientras pasaba. Genial, hace meses que no veo nada tan bueno en chicos-pensé.</p>
<p>-Mamá, es que me impacienté y&#8230;</p>
<p>-No pasa nada Javi, le estaba diciendo a Loli que eres un chico inteligente pero este año has tenido demasiadas distracciones con el deporte y las chicas&#8230;</p>
<p>-Pero mamá, como le cuentas eso.</p>
<p>-Es mejor que entre nosotros no haya secretos y además una profesora es como una médica o una sicóloga, es mejor que lo sepa todo para que te pueda ayudar más. Loli, mi hijo este año no ha estudiado nada porque además del deporte, ha estado mucho con chicas y no piensa otra cosa que en el sexo.</p>
<p>Pensé que a alquien de la familia se tenía que parecer. De tal palo tal astilla.</p>
<p>-Aparte de lo que le puedas ayudar con los estudios, yo había pensado que tal vez&#8230; bueno, yo hago lo que puedo pero creo no es suficiente.</p>
<p>-No comprendo, Pepa. ¿De qué manera le ayudas y qué puedo hacer yo?<br />
-Pues, verás. Como no quiero que Javi salga por ahí cada día a buscar un rollito y que coja alguna enfermedad y resulta que él no aguanta ni un solo día sin hacerlo&#8230;</p>
<p>-Pero a ver, entonces entre vosotros&#8230;</p>
<p>-Mira Loli, yo siempre he sido muy abierta con él y para evitar que se contamine por ahí, y como ya sabes como estoy yo, ya te lo dije antes, pues él y yo, algunas veces.</p>
<p>-Mamá, me da verguenza que le digas esto a la vecina. ¿Para qué se tiene que enterar de eso? Es entre nosotros.</p>
<p>-Mira Loli, yo ayudo a Javi a que se descargue y se relaje un poco alguna vez.<br />
Mientras me contaba esto acercó su mano a la mía. Estabamos como si nada, con nuestras batas, sentados en el sofá, ella y yo y Javi en un sillón muy cerca. Pepa ya no hablaba apenas, me acarició la pierna y despues subió hacia mi cintura acariciandola con suavidad.<br />
-Loli, en mejor que sepa que antes hemos estado dandonos cariño.</p>
<p>-Javi, yo no quería pero tu madre me empezó a&#8230;<br />
Mientras le explicaba sintiéndome culpable por lo sucedido, llevé mi vista a su pantalón, noté que su paquete iba creciendo rápidamente y se marcaba con claridad que se estaba excitando con la escena. Él también empezaba a respirar más rápido pero seguía sentado en su sillón.</p>
<p>-Loli, no hace falta que digas nada, Javi no es tonto y te ve como te excitas cuando te toco, ya sabe que a mí me gustan también las mujeres, me ha visto con otras chicas. Déjate llevar Loli, disfruta, goza conmigo.<br />
Así que, me dejé llevar y empecé a gemir cuando me tocaba por encima de mis pechos que ya daban muestras de excitación, mis pezones erguidos y estallando bajo la presión de mi sujetador. Ella seguían acariciando y besandome la cara, los labios, la boca, despacio, con la lengua me besaba los lóbulos de las orejas, me daba pequeños mordisquitos en el pabellón auditivo. Soplaba despacio en mis homoplatos. Rozando con sus dedos mis pechos, buscando el modo de quitar el sosten. Desabrochó hábilmente mi bata.</p>
<p>-Pepa, tu hijo, que va a pensar, mejor déjalo, no sigas, me da vergüenza, dirá que vaya profesora que soy, seducida por su madre.</p>
<p>-Loli, no te preocupes por mi. Ya he visto a mi madre en acción, sé que es irresistible. Disfruta y no te incomode os vea, no pienses en mí. Me gusta mirar. Si no te importa me acerco un poco.</p>
<p>-Loli, deja que se acerque mi hijo. Te quiero, estás muy caliente, como yo. Ambas necesitamos estos, estamos solas y los hombres no nos acarician como necesitamos. Goza, siéntete mujer.<br />
Seguía con sus tiernas caricias, me quitó la bata, al tiempo que ella misma se quedaba en sujetador y bragas. Estábamos tumbadas en el sofá, como antes de venir Javi.<br />
Javi se acercó a la escena, se sentó delante de nosotras con una silla.</p>
<p>Sus ojos se le salían de las órbitas, era como estar viendo una peli porno pero en vivo y tal vez poder participar si la cosa salía bien. Su paquete estaba a punto de estallar y además se empezaba a notar una manchita que se hacía cada vez más grande. Su mano se posó encima del pantalón a la altura del tronco de su pene, lo acariciaba despacio.<br />
Yo me sentía un poco acalorada y avergonzada por el hecho de que Javi nos viera, de que viera a su madre como una perra y a la vecina respetable profesora, con las tetas al aire amasadas por su madre y gimiendo como una cerda.</p>
<p>Pero decidí que no era momento de preocuparme y decidí gozar de ese momento que se me había presentado sin esperarlo.<br />
Pepa me quitó en sujetador, mis grandes pechos ya saltaban libres y siendo besado y amasados por la caliente de mi vecinita. Sus manos se movían con rapidez y bajaron hasta mi rajita y la acariciaban hasta alcanzar un punto de humedad, en ese momento me bajó las bragas, para ello levanté el culo para que salieran más fácil y no se rompieran porque eran de encaje, de las más bonitas que tenía. Introdujo acariciando un dedo en mi vajina, no sin antes acariciar mi vello recortado y oscuro.</p>
<p>Miré de reojo a Javi, que con sus ojos muy abiertos, exclamaba cosas como &#8216;qué buena que está, joder&#8217;.<br />
Se relamía y casi se le caía la baba. Se bajó la cremallera del pantalón y sacó su polla al aire, que dió un salto al verse liberada. Era grandecita, de unos 17 cm y con la cabeza roja, llena de líquido transparente y se empezó a acariciar despacio mientras que no quitaba ojo de lo que su madre y yo hacíamos.</p>
<p>Eso al contrario de vergüenza me hizo sentir más caliente y excitada, de hecho noté que me mojaba más al verlo. Pepa también lo notó.</p>
<p>-Conque te gusta que nos vea mi niño ! Si quieres puede participar.<br />
No dije nada, ella seguía con un dedo acariciando mi coño y buscando despacio mi clítoris.</p>
<p>-Ahh, Pepa, me estoy corriendo viva, no dejes ese ritmo, no, no, ahh, no puedo más, sigue.</p>
<p>-Eres una guarra como yo, disfruta zorrita, luego me tocará a mí.<br />
Javi seguía masturbandose con su pene, arriba y abajo, se arqueaba mientras con la otra mano se acariciaba los testiculos. No tenía mucho vello, se ve que se afeitaba, seguia con sus caricias mientras nos decía:</p>
<p>-Vamos, seguid así, no puedo más, chuparos una a la otra, metele el dedo mamá, es una guarra como tú. Venga, que me voy a correr solo de ver lo calientes y buenorras que estáis.</p>
<p>-Hijo, acércate más, bésame.<br />
Mientra la madre me seguía metiendo los dedos en mi coño y pellizcando uno de mis pezones que botaban con mi excitación, acercó su boca a su hijo, y se empezaron a dar lengua de un modo muy sensual, al principio despacio y luego dándose verdaderos bocados de lujuria. Se notaba que lo habían hecho muchas veces y desde luego para Javi no era nada nuevo ver a su madre revolcándose como una guarra con otras mujeres, tal vez con otros hombres en su presencia.</p>
<p>Javi, mientras besaba a su madre le quitó el sujetador con habilidad, y le bajó las bragas hasta los tobillos. Con la otra mano se quitó sus propios pantalones y calzoncillo. Su pene estaba hermoso y muy erguido, expulsando mucho jugo de lubricación.</p>
<p>-Bésame, Javi, besa a tu profesora.-Acerté a decir, extrañándome de lo que acababa de pronunciar y desde luego llevada por la enorme calentura que me producían las caricias y penetración que me estaba proporcionando Pepa.</p>
<p>Se acercó a mí, me acarició el pelo, me besó la frente y luego bajó hasta mis labios, los mordisqueó y besó despacio, yo saqué la lengua tratando de atraparle la suya.<br />
Mientras tanto, su madre tenía cogida su polla con una mano y acercó su cara a mi vagina, sacó la lengua y chupó una y otra vez, succionando en la zona del clítoris, yo ya lo tenía super enrojecido, me había crecido como un pequeño pene.<br />
Con su otra mano me pellizcaba el pecho izquierdo, lo tenía rojo de tanto sobeteo.<br />
Yo tenía los sentidos super crespados, era una explosión de placer, no recuerdo nada anterior que se pareciera. Javi, me acariciaba el culo y con un dedo buscaba mi ano para acariciarlo. Yo le tocaba los huevos con timidez, y poco a poco se los fui amasando con más confianza.<br />
Los tres sudábamos como puercos pero el olor placer y sexo llenaba la sala y nos extasiaba como nunca antes hubieramos experimentado.<br />
De repente sonó el teléfono. No hicimos caso a los primeros cuatro toques, como si oyéramos el timbre muy a lo lejos, pero poco a poco fui tomando conciencia y alargué la mano para descolgar.</p>
<p>-Sí, quién es? Javi y Pepa seguían a lo suyo, me amasaban las tetas, me chupaban el coño y me metían un dedo en mi culo.</p>
<p>-Soy el vecino, creo que mi mujer y mi hijo estaban ahí con usted.</p>
<p>-Sííí, bueeeno&#8230; es que estábamos&#8230;.</p>
<p>-Es que me tengo que ir y no sé si van a bajar pronto o&#8230;</p>
<p>-Creo que van a&#8230;..(Javi me acababa de meter todo el dedo en mi culo y me hizo estremecer por un momento)..bajarán en un momento.. no sé&#8230;<br />
Loli déjame que le diga algo al cerdo de mi marido.</p>
<p>-Oye, soy yo. Que estamos hablando de lo del niño. Ahhhhh! (Yo acababa de meterle la lengua en su coño y le tocaba el clítoris a Pepa)&#8230;.no, no es nada es que se me caía una cosa. Que vamos enseguida, joder, no puedes estar solooooooo, &#8230;.oye que ya vamos.</p>
<p>-Loli, cariño, que tenemos que dejarlo para otro día. El muy guarro dice que me quiere decir algo, creo que quiere follarme antes de irse a trabajar.<br />
Nos veremos otro día, bueno mañana, le das la primera lección a Javi, bueno, la segunda.</p>
<p>-Sí, Pepa, y cuando acabemos le subes a recoger si te va bien, vale?<br />
-Será un placer -me dijo mientras nos morreábamos como despedida.</p>
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		<pubDate>Tue, 21 Mar 2006 12:00:10 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Tú oyes algo de fondo, pero no miras hacia atrás. Llego a tu vera, pongo mi mano caliente encima de tu hombro, empieza mi mano a bajar hasta tus hermosos pechos, te los toco con mi mano por encima de la ropa, tú te quedas perpleja, pero como te gusta, no dices nada. Se te [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tú oyes algo de fondo, pero no miras hacia atrás. Llego a tu vera, pongo mi mano caliente encima de tu hombro, empieza mi mano a bajar hasta tus hermosos pechos, te los toco con mi mano por encima de la ropa, tú te quedas perpleja, pero como te gusta, no dices nada. Se te empiezan a poner los pezones duros, te estas poniendo cachonda. Meto la mano dentro de tu camisa y empiezo a sobarte los senos por debajo del sujetador; ay! si dices tu, pero mi mano es mas traviesa y baja mas abajo. Mientras te desabrocho la camisa empiezo a llegar a la entrepierna por encima del pantalón. Toco y toco y tu dices sigue no pares que estoy cachonda; ummmmmmmmmm siiiiiiiii.<br />
<span id="more-144"></span><br />
Empiezo abajarte la cremallera del pantalón, lo logro e introduzco mi mano dentro, no contenta con esto te desabrocho el pantalón, te lo bajo y veo un hermoso tanga, te empiezo a tocar y tu cada vez mas cachonda y dices; cómetelo. Yo llego a bajarte el tanga con la boca dándote besitos por toda la pierna hasta quitártelas del todo .subo la mirada y veo que te gusta bastante y no dejas de gemir ummmmmmmmmm uummmmm&#8230;&#8230;&#8230;..</p>
<p>Llego al clítoris y empiezo a tocarlo con ternura y con mi dedo .empiezas a moverte siendo eso señal de que te gusta .acerco mi boca hacia ti y empiezo a lamerlo ,como si me poseyera el mismo demonio .y tú gimes cada vez más y mas ummmmmmmmmmm ummmmmmmmm .introduzco un dedo dentro de tu vagina, tú te sobresaltas diciéndome; &#8220;Por favor házmelo como nadie lo ha hecho. Yo empiezo a meter y a sacar el dedo y noto que esta húmeda.<br />
Introduzco otro dedo, mientras mi boca esta lamiendo el clítoris. Mas te gusta ummmmmmmm ummmmmmmm .siguen mis dedos dentro de ti, mientras subo hasta tu cara dándote besitos por todo el cuerpo .llego al pezón y el chupo, los chupo con tanta fuerza que no paras de apretarme la cabeza hacia ti .levanto la mirada y llego a tu boca.</p>
<p>Meto mi lengua dentro de tu boca, te gusta si si te gusta ummmmmmmmmm uummmmmm&#8230;&#8230;.Vuelvo a introducir otro dedo, ya van tres y tu mas gimes de placer. No sabes como decirme que te de mas placer .yo introduzco otro dedo y tu te pones como loca &#8220;sigue sí sigue´´. Paro de repente, te levanto de la silla y te pongo a cuatro patas, apoyadas en la mesa del PC.<br />
Y empiezo a lamer el coño y el ano ,eso mas te pone cachonda &#8220;umm siiii ummmmmmmmmm sigue así sigue´´<br />
Te vuelvo a meter los cuatro dedos y luego te meto el otro en el ano. Tú miras para atrás sin decir palabras.</p>
<p>Se que te gusta y empiezo a lamerte y a penetrarte con mis dedos, tus pechos están tocando la mesa y tu echas una mano para atrás para tocarte el clítoris. Estas a puntito de correrte del gusto &#8220;si&#8230;. gritas mas y mas fuerte´´ . Yo te estoy dando lo que nunca habías probado. te echo en el suelo y empezamos a hacer el 69 &#8220;Uyyy&#8230;.si!!!!´´ dices .te lamo toda tu vagina y se que te gusta porque tu me lo comes como si no hubieses disfrutado tanto en tu vida .empiezo a gemir como una loca y tu mas que yo. Estas a punto de correrte &#8220;siiiiiiiiiiiiii siiiiiiiiiiiii´´ .&#8220;No pares´´ dices tu ;&#8220;no pares ayyyy!!!!!!!!!!´´ Si .</p>
<p>Sigo penetrándote y sigo hasta que tú dices; &#8220; OH!!!! Me encanta´´ gimes muy fuerte.<br />
Ummmmmmmmmmmmmm te vas a correr , te vas a correrrrrrrrr siiiiiiiiiiii sigue sigue.<br />
Estas que echas humo de lo caliente que te sientes y no quieres que este momento se acabe nunca &#8220;te vas a correeeeeeeeeeeer´´ Dices gritando;&#8220; me corrrroooooooooooooo me corroooooooooo me&#8230;&#8230;. ummmmmmmmmmmmmm´´ Y te quedas en el suelo muerta del gusto, mientras yo te beso en todos sitios y acariciándote el cabello.<br />
Te ha gustado y no has mediado palabra y piensas;&#8220; por fin lo he logrado&#8230;.. He logrado mi fantasía sexual De hacerlo con una chica y lo ha hecho muy bien y te gustaría probarlo otra vez´´. Me levanto del suelo y no aparto la mirada de tu hermoso cuerpo alejándome en la oscuridad de la habitación.</p>
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		<title>Despues de Clases</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Mar 2006 12:48:30 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[autosatisfaccion]]></category>
		<category><![CDATA[jovencitas]]></category>
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		<description><![CDATA[Pasaron unos días sin novedad, menos mal porque ninguno de nosotros hubiera soportado ese ritmo. Mis clases se iban normalizando; parece que los chicos entendían que aunque lo que poseían de nosotras y nuestras actividades lúdicas era una verdadera bomba, tal vez no era el momento de usarla. Ya se sabe que los intereses de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pasaron unos días sin novedad, menos mal porque ninguno de nosotros hubiera soportado ese ritmo. Mis clases se iban normalizando; parece que los chicos entendían que aunque lo que poseían de nosotras y nuestras actividades lúdicas era una verdadera bomba, tal vez no era el momento de usarla. Ya se sabe que los intereses de los jóvenes cambian mucho y puede que este receso, Beti, la madre de Juan consiguiera confiscar las fotos y el vídeo que tanto nos comprometía. <span id="more-141"></span></p>
<p>Había sido un día agotador, con exámenes y guardias en clases con profesores enfermos. Por fin en casa, me hice algo para comer y me tumbé unos instantes a descansar cómoda en el sofá. Tenía mi ropa interior y una bata muy liviana.</p>
<p>Sonó el timbre. ¡Quién puede ser! El vecino no puede ser porque se ha tomado un respiro en sus clases particulares y su madre parece que se lleva mejor con el padre y ya no me requiere con esos ímpetus sofocantes. Menos mal porque yo ya no puedo más, que no soy una niña, caray. Soy sexy y caliente pero algo madurita.<br />
-Pero Caro, qué sorpresa! Pasa por favor.<br />
-Hola Loli, te presento a la hermana Sofía que es mi compañera de cuarto en el convento. Pasábamos por aquí porque tenemos que visitar a una anciana que vive al final de la calle y me he acordado que vivías aquí.</p>
<p>Sofi era una joven como Caro, algo más baja y gordita, se adivinaba en su cara una sonrisa pícara y ojos muy vivaces, morena y más curvas que Caro.<br />
Creo que era más sensual, más dominada por sus instintos. Al girarse vi que tenía un culo algo abultado y sus medias eran más resultonas que las de su compañera. Se movía con más gracia casi como una modelo. No le iba nada el traje de monja.<br />
Seguí preguntando a Caro sobre el motivo de su visita.<br />
-Sí, y cómo te va. Hace ya un tiempo desde que nos conocimos y no he vuelto a oír de tí.<br />
-La verdad es que me va bien, ya no he vuelto a ver a dos José, después de aquello, he pensado que tal vez ya no tiene trabajo para mí y es mejor que meditemos todos lo que nos conviene. No te preocupes por Sofi, ella sabe todo sobre mí y sobre lo que me pasa.<br />
-Bueno, y ¿qué es lo que tienes que meditar?<br />
-Loli, no sé si para tí fue normal lo que pasó en el despacho de don José, pero mi vida era más simple hasta ese momento. Aquello fue lo más fuerte que me ha pasado y no sé si alguna cosa en mi vida futura podrá acercarse a aquella experiencia.<br />
-Mira Caro, las cosas pasan una vez en tu vida, y una descubre ciertas cosas de una misma que no sabías, cosas que una se estaba perdiendo pero que están ahí. Cosas que te ayudan a conocerte mejor, lo que te gusta y lo que no.<br />
No sé si me estás entendiendo.<br />
-Loli, he de confesarte algo, yo era virgen aquel día y me sentí violada por aquel hombre, no lo rechacé porque no me sentía con fuerzas y porque estábais allí tú e Isabel. Me sentí hipnotizada por sus caricias en mis pechitos. No era la primera vez que una mujer y yo nos dábamos besitos y cariñitos pero nunca de un modo tan brutal como con Isabel. En cuanto a ti, cuando me chupaste ahí abajo, no puedo describir las sensaciones que sentí. Así que estaba hipnotizada cuando don José me violó y penetró salvajemente. ¿Tu crees que soy lesbiana?<br />
-No lo sé, sólo te puedo decir que yo soy bisexual; soy capaz de disfrutar tanto con una mujer como con un hombre, o más de unas y otros. ¿Y tú qué opinas Sofía?<br />
-Yo no opino. Soy amiga de Caro y no me gusta que sufra. No sé quién eres y no sé si eres buena persona pero comprendo lo que dices y creo que respetas que otras opinemos de un modo diferente.<br />
-Loli, también he venido a agradecerte tu manera de comportarte conmigo ese día, creo que si hubiera estado a solas con don José se hubiera portado más groseramente conmigo. Los hombres son unos burros; te lo puedo asegurar, incluídos los curas. Si yo te contara lo que tenemos que aguantar en el convento&#8230;<br />
-Calla Caro, a Loli no le interesa que le contemos nuestras historias del convento.<br />
-La verdad es que me daría mucho morbo que me las contárais pero eso depende de vosotras. No tienes nada que agradecerme Carolina.<br />
Pero Caro quería que quedara una constancia mayor de que estaba muy agradecida por nuestra actuación ese día, así que se acercó al sofá en que yo estaba sentada y me plantó un beso en la boca, beso que duró unos instantes. Abrió la boca y me introdujo la lengua con una inmensa ternura.<br />
Yo cerré mis ojos y respondí complacida a su morreo, tratando de disfrutar de las sensaciones que nos estábamos produciendo con el intercambio de fluidos en nuestras bocas.</p>
<p>Cuando abrí un poco los ojos para ver lo que hacía Sofía, vi que se llevaba su mano derecha por debajo de la falda y la metía en lo que me pareció eran sus bragas, a la vez que se mordía el labio inferior concentrada en la escena que tenía delante.<br />
¡Lo sabía! Sofí era mucho más caliente y experimentada que Caro.<br />
Con un gesto le pedía a Sofí que se uniera a nosotras.<br />
Sin pensarselo dos veces, se desabrochó la falda y se quitó la chaqueta, dejando al aire sus carnes blancas y jóvenes. Se quedó con la cofia, medias, sujetador y bragas.<br />
La verdad es que me ponía mucho hacerlo con unas monjas, tan puras ellas, tan santas y rendidas a la lujuria, al pecado, a la lascivia.<br />
Caro me lamía el cuello y yo aprovechaba para quitarle la ropa y dejar al aire sus pechos que ya conocía de la experiencia anterior, pero como aquella vez yo me centré más en su peludo chochito, no recordaba que Caro poseía unas aureolas y unos pezones que me incitaron nada más verlos.</p>
<p>Mis manos se adhirieron a ellos como se de pegamento se tratara, mientras que Caro se levantó un poco pues estaba como loca por sacárse la falda y las bragas, todo a la vez, quedándose en pelotas en un segundo. Estaba súper salida, jadeaba y retozaba como una perrita en celo. Casi me arranca la bata, en busca de mis tetas, que cuando estuvieron a su alcance mamó y chupeteó como una recién nacida. Me estaba excitando como cuando tenía veinte años, me transmitía esa lujuria juvenil desbordante. Sus manos bajan por mi cintura y buscaban mi raja del amor, mi coñito lindo, también peludo como el suyo. Lo encontró mojado y babeó de gusto mientras seguía moviéndose y dando saltitos como posesa. Cruzando sus desnudas piernas por detrás de mi espalda, las dos ahora ya desnudas y gozando al máximo de unas emociones difíciles de explicar.<br />
Sofi, estaba con sus medias negras y su liguero, era coqueta y le gustaba el fetichismo, así que no se quitó los zapatos ni las medias. Sus bragas eran pequeñas, casi impropias de una monja, más parecían de una cabaretera. Y su sujetador era tambíen muy pequeño y no sujetaba apenas ese par de pechos que lo desbordaba por todas sus partes.</p>
<p>Mientras me acariciaba el cuello, me besaba las orejas, me peinaba con sus dedos extendidos, con la otra mano acertó a descolgar su sujetador que cayó al suelo en medio del salón. Sus pechos enormes para una chica de veinte años apenas cayeron un poco por el peso. Los pezones era pequeñitos y las aureolas casi imperceptibles. Pero lo que llamaba la atención era que tenía una cintura muy pequeña y unas caderas enormes, de ahí que al entrar me llamara la atención su enorme culo y sus tetas. Era una mujer con unas curvas impresionantes que estaba deseando recorrer con la punta de mis dedos. Pero Caro no me dejaba, me iba exprimir todo el placer retenido durante aquellos años de ausencia de sexo libre.</p>
<p>Yo lo disfrutaba muchísimo, sobre todo porque Caro me estaba poniendo a cien y Sofi me estaba acariciando por la espalda con sus dos tetorras de un modo suave y sugerente, a la vez que pasaba sus manos por mi cintura y me acariciaba el ombligo.<br />
Así estuvimos un buen rato hasta que las dos novicias se intercambiaron y Caro tomó el lugar de Sofi y viceversa.<br />
-Loli -me dijo Caro. Estoy segura de que soy lesbiana, no quiero saber nada de los hombres, me hacen daño. No sólo lo digo por don José, he tenido más experiencias. Una vez que el muy guarro de don José me desvirgó, me he dejado penetrar por el padre Julián, que es un cura muy salido que nos atormenta a las jovencitas día tras día. Pues, igual con él, es un bestia, te la mete, y la tiene muy gorda y peluda, y después de unas cuantas sacudidas se corre y se desmaya. Son unos cerdos, no saben acariciar ni dar cariñitos antes de entrar a matar, como hacemos nosotras.<br />
Sonreí a las ocurrencias de la jovencita que tanto placer me acababa de proporcionar.<br />
-Gracias Loli, encantada de conocerte, Caro me había hablado de que estabas cañón pero yo no me lo podía creer, Caro es tan imaginativa que no me creo nada de lo que cuenta. Nos gustaría venir a tu casa de vez en cuando si no te importa. Es que la vida en el convento es tan aburrida y nosotras dos ya lo hemos hecho de todas las maneras que se nos ocurren pero tú eres una maestra, necesitamos que nos sigas dando clases.<br />
Se vistieron los hábitos para que nada se notara de su visita y nos despedimos con un cálido beso en la boca hasta otra ocasión en que posiguiéramos nuestro curso acelerado.</p>
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		<title>Dos Chicas en la Casa del Abuelo</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Feb 2006 18:28:34 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Después de los sucesos que les conté en el relato anterior me hice muy amiga de Tamara y nos queríamos mucho por eso con ella pasaba momentos placenteros los que a veces compartíamos con su hermano.
Debido a esto un día me invitó a pasar unos días en la chacra de su abuelo el que había [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Después de los sucesos que les conté en el relato anterior me hice muy amiga de Tamara y nos queríamos mucho por eso con ella pasaba momentos placenteros los que a veces compartíamos con su hermano.<br />
Debido a esto un día me invitó a pasar unos días en la chacra de su abuelo el que había quedado viudo hace poco y se encontraba muy solo y triste y tal vez nuestra visita podría animarlo.<span id="more-53"></span><br />
Yo acepté encantada su invitación por lo que decidimos nuestra partida unos días después. Al llegar al pueblo cercano a la chacra poco antes del mediodía ya nos esperaba su abuelo (Matías) el que nos recibió cariñosamente. Era un hombre de unos 70 años pero no los aparentaba y pese a su edad aún montaba a caballo y atendía personalmente su chacra. Subimos a su camioneta y nos dirigimos a su establecimiento que distaba algunos kilómetros del pueblo.<br />
Después que llegamos nos sirvió un almuerzo espléndido y por la tarde nos mostró la chacra y todo lo que se hacía en la misma. Los peones de la misma no estaban acostumbrados a ver muchas mujeres por allí y mucho menos dos jóvenes como nosotras que debo decir sin falsa modestia que éramos muy lindas y teníamos muy buenos cuerpos y seguro que tentaríamos a cualquier hombre, más aún vistiendo de la manera que vestíamos con provocativas prendas dejando a la vista nuestros encantos, por lo que cuando pasábamos cerca de ellos no nos quitaban la vista de encima y se despertaban en ellos los más bajos instintos. Tan es así que incluso su abuelo nos miraba encantado.<br />
Diariamente paseábamos por los alrededores de la chacra y un día llegamos hasta un arroyo que pasaba por allí cerca. Como hacía mucho calor se nos ocurrió la idea de bañarnos en el mismo pero como no teníamos malla íbamos a tener que hacerlo desnudas. Viendo que no había nadie cerca que nos pudiera ver nos quitamos la ropa y nos metimos en el agua que estaba tibia y nadamos un poco. En determinado momento sentí el ruido de ramas y al mirar disimuladamente hacia el lugar de donde provenía el mismo descubrí a dos peones de la chacra que tras ellas nos espiaban. Yo me hice la desentendida y le comenté en voz baja a Tamara lo que pasaba a lo que ella me contestó que ya se había dado cuenta. Con la idea de excitarlos nos acostamos a la orilla del arroyo besándonos y acariciándonos. Se ve que no pudieron aguantarse pues rápidamente se nos acercaron desnudándose y con las pollas totalmente empinadas nos tomarnos en sus brazos y nos empezaron a besar y manosear nuestros cuerpos de arriba abajo. Nosotras nos resistimos (aunque no mucho) y entonces el que había tomado a Tamara la acuesta en el suelo y él acostándose arriba de ella la empieza a penetrar. El otro me hace arrodillar delante de él y me pone la punta de la polla en mis labios para que se la chupe. Yo hice como que no quería y su polla rozaba mis mejillas y toda mi cara y entonces abrí la boca y me metí toda esa tranca hasta que me tocó la garganta, él me empujaba la cabeza pero no era necesario pues yo me metía esa polla en la boca lo más que podía aunque no me cabía toda por el tamaño que tenía y la chupaba golosa. Después de un ratito se corrió dentro de mi boca y yo me tragué toda su leche sin desperdiciar una gota. A la vez Tamara gemía de gozo mientras el otro peón la ensartaba una y otra vez hasta correrse ambos a la vez. La cosa no terminó ahí porque el chico que estaba conmigo me hizo poner en cuatro patas y me metió su polla en la concha y yo gozaba como una loca con esa tremenda polla dentro mío y después de un ratito le pedí &#8211; Metémela por el culo, por favor, llénamelo con tu leche &#8211; Se ve que a él le gustó porque me hizo caso y de un solo golpe me atravesó con su polla haciéndome disfrutar cada vez más en tanto le pedía &#8211; Más fuerte, más fuerte, no pares &#8211; Finalmente descargó toda su leche dentro mío dejándome contenta luego de la follada. A Tamara tampoco le fue mal porque luego de que la folló hicieron un 69 y ella también quedó muy contenta. Después de esto se marcharon sin decir palabra. Nosotras nos vestimos y volvimos a la casa.<br />
Cuando llegamos esperamos al abuelo quien siempre regresaba caída la noche y para ver si lo animábamos le contamos lo que habíamos hecho ( aunque omitiendo el episodio con los peones, que aunque a nosotras fue lo que más nos gustó no se lo podíamos contar) pero Matías aunque nos prestó atención no se divirtió mucho con nuestro cuento.<br />
Los dos días siguientes (últimos en que nos quedaríamos allí) el tiempo estuvo muy feo pues llovió casi todo el tiempo por lo que Tamara y yo no pudimos dar nuestros acostumbrados paseos y mucho menos ir al arroyo aunque entre nosotras nos podíamos entretener bastante, además no nos habíamos olvidado de los consoladores que aunque no es lo mismo que una polla de verdad, al menos nos servían para calmar un poco la calentura.<br />
Antes de continuar les quiero contar que quines se ocupaban de la casa eran dos señoras mayores una de las cuales era la cocinera mientras la otra era la que realizaba el aseo y los demás quehaceres. La última noche en que nos íbamos a quedar como veíamos que el abuelo seguía como siempre ideamos un plan para ver si lo alegrábamos. Ese día les dijimos a las dos señoras que ayudaban en la casa que se fueran más temprano que nosotras nos íbamos a ocupar de todo. Entonces preparamos una cena ligera para el abuelo y Tamara y yo seríamos el postre y para ello nos vestimos lo más provocativamente posible poniéndonos las minifaldas más cortas y unas blusas casi transparentes, además no nos pusimos ropa interior.<br />
El abuelo cuando llegó viéndonos así trataba de disimular para no mirarnos y así también durante la cena. Después de cenar el abuelo como siempre hacía se sentó en su sillón para ver televisión pero nosotras no le dimos tiempo de encenderlo y nos quitamos las blusas y las minifaldas (que era lo único que teníamos puesto) quedando desnudas frente a él, seguidamente nos acercamos y lo empezamos a desnudar mientras se dejaba hacer. Se ve que viéndonos se había excitado bastante porque ya tenía la polla hinchada, entonces Tamara lo empezó a besar en la boca entretanto yo tomaba su polla y la mamaba como sabía hacerlo haciendo que en un ratito se corriera en mi boca. Yo tragué un poco de la leche y retuve un poco en ella para luego besar a Tamara y dejar caer en su boca la leche que había retenido para que ella también saboreara la corrida de su abuelo. Después tuvimos que hacer un esfuerzo para que su polla se pusiera nuevamente a tono pero gracias a nuestras expertas caricias no nos costó mucho trabajo. Con la polla nuevamente empinada lo hicimos acostarse en el suelo y yo me puse sobre él y fui bajando hasta que sentí que con su polla separaba las paredes de mi vagina hasta que la tuve toda adentro y entonces empecé a cabalgarlo. Tamara a su vez se ubicó de tal manera que su concha quedó a la altura de la boca de su abuelo para que éste se la lamiera, lo que hizo. Luego Tamara y yo cambiamos de lugar pues ella quería que su abuelo le llenara a ella la concha de leche. En poco tiempo gracias a las expertas lamidas del abuelo yo llegué al orgasmo y poco después Tamara recibía dentro de su cuerpo la abundante leche de su abuelo. El abuelo estaba cansado debido al esfuerzo hecho pues no olvidemos que ya tenía sus años por eso lo dejamos que fuera a descansar aunque nosotras seguimos jugando un rato más.<br />
Al otro día nos teníamos que marchar pero vimos con alegría que el abuelo después de la noche anterior había quedado mucho más contento y al despedirse de nosotras nos pidió que volviéramos pronto cosa que prometimos.</font></p>
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		<title>Enculandome a fabi</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Feb 2006 08:00:14 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Pasamos disfrutando los dos días que nos quedaban, hasta la llegada de Fabi. La verdad es que no me explico, cómo era posible que Fabi teniendo esa belleza de mujer, tan ardiente, fogosa, cariñosa, y sobre todo tan preciosa, se dedicara a buscar placeres por la calle, de lo cual soy un testigo fidedigno. 
Andrea [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pasamos disfrutando los dos días que nos quedaban, hasta la llegada de Fabi. La verdad es que no me explico, cómo era posible que Fabi teniendo esa belleza de mujer, tan ardiente, fogosa, cariñosa, y sobre todo tan preciosa, se dedicara a buscar placeres por la calle, de lo cual soy un testigo fidedigno. <span id="more-37"></span><br />
Andrea me siguió demostrando, que lo que habíamos experimentado en nuestro primer encuentro, no había solamente producto del gran deseo de amar y ser amada, sino que me mostraba que esa era la forma de sentir y de amar de ella.<br />
Nuestra pasión seguía desbordándose día a día en ausencia de “mi mejor amigo”. Nos amábamos con locura y hasta con frenesí diría yo. Es que era casi imposible amarla de otra manera. Andrea es tan ardiente y sobre todo es multi-orgásmica, lo cual me volvía loco cada vez que estaba con ella. Vivíamos como marido y mujer, hasta que llegó el momento que tuve que dejarla sola, porque su marido llegaría en esa noche o a las primeras horas del día siguiente.<br />
Mi cabeza era un revuelo de ideas y pensamientos multiples. Qué le iba a decir a Fabi? Cómo me iba a comportar? Qué iba a decir él? Cómo repercutiría todo esto en Andrea? en fin estas preguntas y muchas más.<br />
Con el regreso de Fabi, él quiso que las cosas volvieran a la “normalidad”, o sea, nuestras diarias salidas a bailar a discotecas, a la playa, etc. Yo ya no estaba para eso y él lo notó, a lo que preguntaba qué me pasaba? Y yo respondiendo que nada, que simplemente no tenía ganas de salir y punto.<br />
Por otro lado, también notó un cambio radical en Andrea. Ella ya no le reclamaba nada, y mas bien, ni siquiera lo tomaba en cuenta, cuando era ella quien trataba siempre de congraciarse con él, siendo cariñosa.<br />
Fabi dada por hecho de que se trataba de un resentimiento de ella por lo hechos ocurridos la semana anterior.<br />
Pasaron tres días y la cosa seguía igual. Todo estaba pendiente, pero no se de qué! La situación se había tornado algo molesta. Yo quería ver a Andrea y estar con ella, pero me era imposible.<br />
Estaba en casa descansando de una larga jornada de trabajo, cuando recibí una llamada telefónica, y era ella. Me decía que me extrañaba y que en estos días que no nos habíamos visto, se había dado cuenta de que me amaba desesperadamente y que me necesitaba con locura. Le dije que a mí me pasaba lo mismo y deseaba verla, e inmediatamente me dijo que si, y que en dónde quería que nos viéramos. Le sugerí el apartamento de un amigo, que yo tenía las llaves, y quedamos en encontrarnos ahí a las 11 a.m. del día siguiente. Esa noche casi no pude dormir. Parecía un chiquillo a punto de recibir y gran regalo. Estaba ansioso, anhelante y desesperado porque amanezca pronto.<br />
Muy por la mañana me fui al departamento para dejar listo todo para nuestro ansiado encuentro. Llegada la hora, sonó el timbre, era ella, Andrea, que venía vestida con una mini falta roja y una camiseta de seda, sin manga blanca que la hacía lucir preciosa y cautivadora. Sus curvas eran resaltadas con esa ropa. Sus piernas se veían preciosas y apetecibles. Lucía como una muñequita sacada de alguna revista de moda.<br />
Al vernos nos abrazamos y besamos sin importarnos que nos pudieran ver. Solamente nos importaba nuestro amor. Era como si nadie más existiera en este mundo, solamente éramos dos amantes hábidos de amor y pasión.<br />
Cerré la puerta y de inmediato nos recostamos sobre el sofa, dónde dimos riendas suelta a nuestros deseos. Andrea me sacó mi camisa, me besaba las tetillas y a veces las mordía. Esto me encendía cada vez más y más. Yo la acariciaba su carita y luego bajé las manos para estrujar sus pecho por sobre la camiseta, sintiendo sus duros pezones que me invitaban a chuparlos. La separé y procedí a quitarle toda la ropa mientras la iba acariciando toda ella. Ella por su parte también hacía lo mismo, me desvestía, hasta que quedamos completamente desnudos. Cada uno acariciaba al otro, por todas la partes. Yo le apretaba sus tetas con una manos, mientras que con la otra la tenía en su vulva, friccionado fuertemente. Ella me chupaba las tetillas y con sus manos me agarraba el pene haciéndome una deliciosa paja, mientras que con la otra me acariciaba los testículos.<br />
Nuestro deseo subía y subía de tono que nos encendía aún más de lo que ya estábamos. Gemíamos como locos llenos de pasión y deseo. Bufábamos como dos animales en celo.<br />
La tendí sobre la alfombra y comencé a recorrer su cuerpo con mi boca y mi lengua. No dejaba un centímetro de su bello cuerpo sin ser probado y saboreado por mí. Su cuello, su nuca, sus deliciosas tetas, sus duros pezones, su ombligo, dónde me detuve un momento para jugar con mi lengua, para luego seguir bajando hasta llegar a su monte de Venus. Ahhh, que aroma!, que fragancia!, que olor!. Era algo que me encantaba también de ella. Con mi lengua subía y bajaba abriendo sus labios externos. Estaba completamente mojada. Destilaba sus líquidos y los saboreaba. No había lugar para el asco, solamente había lugar para el deseo y la pasión que nos desbordaba a los dos. Andrea se estremeció cuando sintió mi lengua urgar en su vulva. Mi lengua parecía lengua de víbora, jugueteaba, escarbaba y exploraba con una maestría única hasta lo más profundo de su cueva del placer. Andrea, se retorcía del placer, levantando su pelvis, contorneándose y tratando de introcudir mucho más mi lengua, que hacía su trabajo dentro de ella, llevándola a su primer orgásmo. Entre gritos y fuertes jadeos se vino, diciéndome cuanto me amaba y cuán feliz la estaba haciendo.<br />
En medio de su orgásmo, le dí la vuelta, poniéndola boca abajo, y le levanté la nalga en punta hacía a mí. Continué el trabajo de mi lengua en su raja, pero ahora me prendió de su clitoris, haciendo que ella se desesperara y volviera a acabar, pero esta vez con mayor fuerzas y mucho más prolongado. Yo seguía chupando su clitoris, hasta que me pedía: Ya no más por favor, ya no aguanto más. Ella seguía acabando como nunca antes lo había hecho. En medio de todo esto, cambia de lugar mi lengua y la guié directamente a su orificio anal. Ella me dijo Qué haces? Le respondí: Hacerte feliz, hacerte gozar. Mi lengua era un verdadero pincel en manos de un gran pintor. Volvía loca a Andrea. Era una nueva sensación la que estaba viviendo y sintiendo. Lo mejor de todo era que le encantaba y se dejaba estar. Le metí un dedo a lo que ella suspiró y apretó fuertemente su culito, creó que por reflejo. Le dije que no se preocupara y aceptó relajarlo. Mi dedo era girado en forma circular tratando de abrir su estrecho y delicado ano. Procedí a meter el segundo y ya no suspiró, sino que emitió un gemido, seguido por: Que delicia papito, síguelo haciendo, dame más. Le introduje hasta el fondo mis dos dedos, mientras ella se movía atrás y hacía adelante. Finalmente le dije que se lo iba a meter, ella me pidió que lo haga con cuidado, que nunca lo había hecho por ahí. Lubriqué muy bien mi pene en su vagina, para los cual tuve que metérsela varias veces, a lo que ella respondía con fuerte movimientos, luego ubiqué mi glande en la entrada de su ano y poco a poco se le fue encajando, mientras que con mi otra manos estimulaba su clítoris. Cuando pude meter la cabeza de mi pene, me detuve y comencé a besarle y a acariciarla sus tetas y su clitoris en forma alternada. Esto dió su efecto, ya que Andrea, se sumergió en una mar de deliciosas convulsions llenas de placer que le provocaba mis juegos. Esto la llevó a estar a punto de venirse nuevamente. Ahhh papacito, me duele, pero me gusta mucho, por favor sigue, mételo todo, que es rico. Yo iba empujando poco a poco hasta que finalmente mis bolas chocaron con sus nalga terminando mi penetración de todo mis 18 cm. Ella me dijo: Lo siento que me llena toda papito, ahhhh que rico, papito, Comenzó a moverse lentamente, para luego ir incrementado su velocidad. Aparte de nuestras jadeos, solamente se escuchaba el golpear de mis bolas contra sus nalgas. Estábamos prendidos el uno del otro. Dáme más, más, papito, soy toda tuya mi amor, reviéntame toda. Ahhhh que rico que siento, papito me vengo, me vengo, muévete más, más rápido que me vengo ahhhhhhh, que rico que rico, papito mi amor, no sabes cuánto te amo papacito. Yo seguí bombeado hasta que ella se desprendió de mí y me acostó. Yo estaba con mi pene que reventaba. Parecía una barra de hierro candente. Andrea la agarró y se la metió a la boca, chupando, succionando y mordiendo el glande, haciendo que me sintiera en las nubes. Ahora era yo quien jadeaba y hasta gritaba del placer que me estaba dando. Bruscamente se la sacó de la boca y se montó encima mí. Ubicó mi polla en la entrada de su cueva del placer y se la metió de un solo empellón tan larga como es.<br />
Me cabalgó deliciosamente. Se retorcía y giraba violentamente utlizando mi polla como un eje fijo y firme. Movía sus cadera en forma rítmica adelante y hacía atrás, cuando en uno de esos movimientos, sintió cómo estrujaba mi polla contra su clítoris, causándole un delicioso efecto lleno de placer. Siguió haciéndolo hasta que gritó que se venía y comenzó a moverse con mayor velocidad, lo cual me provocaba un inmenso placer, el mismo que me estaba llevando a acabar en un delicioso y terrible orgásmo. Estaba por acabar cuando ella grito: Me vengo, papito me vengo y dicho esto trató de meterse todo mi ser dentro de ella, apretaba su pelvis contra la mía, como si mis 18 cm no fueran suficiente. Ella estaba acabando al mismo tiempo que yo lo estaba haciendo. Los dos envueltos en un delicioso placer, entre gemido y jadeos y frases de amor.<br />
Ella cayó pesadamente contra mi pecho mientra me decía que me amaba y que conmigo era verdaderamente feliz.<br />
Nos estábamos besando cuando reaccionó y me dijo: Ya tomé mi decision, ya verás que seremos felices por siempre. Yo realmente no le tome mucha atención a sus palabras, porque tantas veces que decía que me quería, que me amaba, que pensaba que era otra más de esas tantas veces.<br />
Me preguntó la hora, le respondí que eran casi las dos de la tarde, y se levantó sobresaltada, diciendo que tenía que irse. Le pregunté a dónde y me respondió que su mamá llegaba a las dos y media que debería ir a recogerla al aeropuerto y que esa noche me esperaba en la casa, porque me iba a dar una gran sospresa.<br />
Andrea se aseó, se vistió y se fue dejándome todo pensativo e intrigado. Qué clase de sorpresa era la que iba a dar?<br />
Llegó la noche y acudí a su casa. Me sentía raro, ya que casi siempre – por no decir siempre- iba con Fabi o a ver a Fabi, pero esta vez era totalmente diferente, iba a ver a Andrea.<br />
Llegué y mi sorpresa ver a Fabi haciéndola de buen marido delante de su suegra. Al verme Andrea dijo: Bueno parece que ya estamos completos ahora. Fabi preguntó: Completos? Qué tiene que ver Gus en lo que quieres decir y hacer Andrea? Ella le respondió: Gus es la razón por la cual los he citado aquí el día de hoy. Y dicho esto se dirigió a su mamá y le dijo: Mira mamá, siempre te he hecho creer que mi matrimonio era una joya de felicidad, pero la verdad es que no es así, ni se acerca remotamente a la realidad Soy o mejor dicho era, totalmente infelíz, maltratada y despreciada como persona y como mujer por este individuo – refiriéndose a Fabi, quien no podia creer lo que estaba oyendo – He vivido mucho tiempo de agonía, que sólo por el hecho de no querer amargarte la vida no te he dicho nada. La mamá replica: Y qué tiene que ver Gus en todo esto? Fabi se adelantó a responder y dijo: Lo que pasa es que, Gus es mi gran amigo y siempre Andrea le echa la culpa de todo lo que ella se imagina. No, no es así – dijo Andrea – Es cierto que Gus es bien amigo de Fabi, pero la razón por la cual está aquí es otra. El es a quien yo amo con toda mi alma. El me consoló y me tendió su mano amiga cuando más lo necesitaba, y por ultimo me ha hecho volver a sentir mujer, si mamá y no me averguenza decirlo, me ha hecho sentir una verdadera mujer, una mujer que siente y que necesita ser amaba y deseada. Yo me quedé con la boca abierta, al igual que la mamá y Fabi, no podia creer lo que estaba oyendo. Reaccioné y apoyé las palabras de Andrea – ella había tenido el valor de decir las cosas sin tapujos y necesitaba el apoyo incondicional de mi parte – Si es cierto señora – dije – Es verdad todo lo que le ha dicho Andrea. Yo amo a su hija como nunca he amado a nadie y estoy dispuesto a luchar por el amor de ella. Solamente deseo verla feliz y creó que puedo hacerlo con mi amor y mi devoción. Fabi al oir todo esto, reaccionó y quiso atacarme con furia, pero lo detuve advirtiéndole que mejor no lo intentara, porque se podría arrepentir; la mamá de Andrea también le llamó la atención fuertemente, y le dijo: Es verdaderamente vergonzoso que hubieras hecho esto a mi hija, después de todo lo bien que te tratamos y te ayudamos. Por favor recoge tus cosas y vete inmediatamente de mi casa. Y dicho esto se dió media vuelta y se alejó, mientras Andrea venía junto a mí y me daba un delicado y tierno beso en la boca, aún delante de Fabi. Este nos miró con unos ojos llenos de odio y furia que nos aniquilaba y se retiró a recoger sus cosas. Andrea me abrazó mientras me dijo: Papi, quieres venirte a vivir conmigo?</p>
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